Todas las actividades del cuerpo que habían sido previstas para ayer tuvieron que ser suspendidas.
Entre ellas, la reunión de la comisión de Hacienda a la que había sido invitado el secretario de Economía, Mariano Pérez Rojas, para exponer ante los concejales los lineamientos centrales del proyecto del presupuesto municipal de 2011.
La protesta del personal se inició el jueves pasado, poco antes de que diera comienzo la sesión plenaria del Concejo que también tuvo que ser suspendida.
Según plantearon los trabajadores, la medida de fuerza se adoptó luego de que el presidente del cuerpo, Marcelo Artime, firmara un decreto por el cual dispuso que se le dejara de abonar la disponibilidad al personal jerárquico -que según el caso representaba entre el 15% y el 50% de los salarios- determinando que esa suma de dinero fuera incorporada a los haberes básicos.
Artime argumentó haber adoptado esta decisión en línea con una medida idéntica implementada tiempo atrás en el Departamento Ejecutivo, que había sido acordada con el Sindicato de Trabajadores Municipales.
Si bien en el Concejo inicialmente los directores, jefes de departamento y de división habían podido conservar el cobro de la disponibilidad, habría habido quejas por parte del STM que provocaron que Artime firmara el decreto para que no hubiera un trato "desigual" entre los empleados municipales de un mismo rango.
Lo cierto fue que la disposición provocó un gran malestar entre el personal del Concejo que hasta ayer seguía adelante con su protesta, desarrollada en sus mismos lugares de trabajo.
Según pudo saber LA CAPITAL, los empleados se reunieron en las últimas horas con Artime para manifestarle su descontento y encarar una serie de negociaciones.
Si bien se habló sobre la posibilidad de abordar la cuestión junto al intendente Gustavo Pulti y con representantes del gremio, algunos se manifestaron en desacuerdo con darle participación al STM debido a que prácticamente ningún trabajador del Deliberativo se encuentra afiliado al sindicato. En las últimas horas Artime había reconocido que con el pago de la bonificación por disponibilidad se aseguraba la presencia del personal fuera de sus horarios de trabajo o en días feriado y asuetos, lo que permitía realizar actividades especiales o habituales en el Concejo, como las sesiones plenarias que suelen prolongarse durante varias horas.



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