El hecho por el que se los investiga ocurrió el 21 de febrero de 2009. Están acusados de “secuestro” y “simucrado de fusilamiento” a un menor de 14 años de edad.
Los acusados son Eduardo Carro (56), Miguel Ángel Carro (28) y Alejandro Bernardo (31). Los tres son defendidos por el abogado Gastón Gómez y se abstuvieron de declarar el miércoles. Sobre los tres pesa una grave acusación: secuestro agravado. Miguel Carro y Bernardo además son acusados de hurto, y el primero de ellos de abuso de armas.
El hecho por el que se los investiga ocurrió el 21 de febrero de 2009. Esa mañana los tres (todos expolicías) junto a una mujer que no fue reconocida por la víctima, levantaron al menor Jonhatan Ganora (en ese entonces tenía 14 años) en un auto y lo llevaron a las afueras de la ciudad. Lo acusaban de haber robado en la casa de Bernardo.
Según contó el chico durante la primera audiencia, le dijeron “ahora te vamos a matar a vos hijo de puta, me robaste la casa”. Reconoció a Bernardo como quien le dijo esa amenaza.
Contó que lo metieron en la parte trasera del auto, arrodillado y con la cabeza gacha, entre las piernas, y que lo trasladaron a los golpes y amenazándolo para que no los mire.
“Me bajaron en el cruce. Me golpearon. Me dijeron: ‘Arrodillate, no me mirés porque te vamos a matar’. Y me tiraron dos tiros al lado de los pies”, detalló. “Me preguntaron quién había sido (la persona que robó en la casa). Y yo no sabía”, balbuceó.
Según dijo, luego le sacaron la gorra de River que llevaba y las zapatillas. Se las tiraron a diez o quince metros. Cuando las fue a buscar, solo encontró el calzado. Llegó a su casa, en el Santa María de La Pampa, al mediodía, luego de cruzar a pie siete cuadros.
De los 18 testigos convocados, el miércoles declararon ocho. Entre ellos, la mamá del chico, Marcela Escudero, quien es querellante en la causa, y el hermano, quien lo acompañaba aquel día.
También declaró la esposa de Eduardo Carro, Mirta Maidana, quien dijo que ese día ellos estaban de viaje. Pero una pericia policial detectó que el celular de Carro estaba en el horario del episodio en la zona del hecho, y es una de las pruebas que lo incriminan y derriban su coartada.
Hoy declararán una decena de testigos más.
La familia Carro se hizo conocida para la opinión pública unos meses antes de conocerse el secuestro. La entonces jueza del Menor y la Familia, María Cristina Baladrón, decidió quitarle la guarda de una niña de cuatro años que habían criado en su condición de familia sustituta. Carro resistió la decisión de la jueza y se atrincheró en su casa del barrio Aeropuerto, sobre el pasaje Sani.
La decisión de la jueza Baladrón cosechó un fuerte repudio social. Vecinos de la ciudad acompañaron en el reclamo a la familia Carro para que se les restituyera la guarda porque tenían intenciones de adoptarla. Y si bien la pequeña D. volvió un tiempo con los Carro, la detención de los integrantes de la familia hizo que el Poder Judicial les retirase la guarda de la menor.
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