Margarita Aravena tiene 34 años y desde su nacimiento tiene una discapacidad derivada por una escoliosis que la limita físicamente. Hace siete años inició un expediente en el estado provincial para acceder a un cargo como agente, pero aún espera, sin ninguna novedad.
En 2006, una colega de su madre de apellido Nicoletti, le comentó que estaba por salir una vacante administrativa en ese sector, por lo que la invita a pedir más información e inscribirse. Aravena, decidida a conseguir ese puesto laboral, le envía una carta al entonces responsable de la Salud Pública para comentarle sobre su situación, cuyo mérito para acceder al puesto recae en sus estudios terciarios de Administración de Políticas Públicas.
Esa carta y su historia, son finalmente enviadas a la Dirección de Discapacidad. A partir de ese momento, Aravena empieza a completar la documentación para abrir su expediente - cuyo número asignado es el 1076 - siendo concretado finalmente en el año 2007.
Del cargo disponible en aquella localidad nunca hubo noticias. Transcurrieron dos años y mientras tanto, seguía sin recibir novedades laborales. El comentario en la localidad era que el intendente (y actual diputado, Martín Borthiry) había "cajoneado" su expediente, según le dijo Aravena a este diario.
Una vacante.
Para el año 2011, la joven recibió un llamado del área de Discapacidad donde le informaron que finalmente había un cargo vacante para ella, aunque el mismo no pertenecía al área de Salud, tal como esperara. En este momento, les resulta imposible localizar el legajo de Aravena y es cuando le recomiendan que repita el trámite, solicitando puntualmente que se le tenga en cuenta la antigüedad acumulada por los años transcurridos.
Una vez subsanada la falta de documentación, Discapacidad comenzó a consultar las vacantes como agente provincial que estaban disponibles en las áreas gubernamentales. Una de ellas, le informan, se encontraba en el Ministerio de Justicia.
Ilusionada por comenzar a trabajar, a Aravena le abrieron legajo y ella se aseguró de tener completa la documentación de su expediente para acceder al cargo mencionado. Aún así, transcurrieron otros dos años sin novedades y sin trabajo. Pese a gozar de la ayuda de una pensión por su discapacidad, la joven vive con su madre y ansía poder trabajar. El pasado jueves estuvo en Casa de Gobierno tratando de averiguar cual es la situación de sus documentos, para saber si puede acceder al deseado puesto laboral, pero según reconoció, "me tuvieron a las vueltas y sigo sin respuestas". Aravena sólo quiere trabajar, y desea que la solución a su problema llegue sin que transcurran otros dos años.
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