En los últimos días, en lugar de desórdenes sociales, como presagiaban muchos, la política vernácula ha tomado cuenta que el candidato más firme de la oposición, el diputado nacional Sergio Massa, se encuentra debatiendo entre muertos y represores; cosa que a primera vista, parece no preocuparle mucho. “El fin justifica los medios”, dice.
En efecto, cuando desde los medios opositores, léase Clarín, La Nación, TN, Lanata, Grondona, etcétera, se hacen eco de los movimientos del juez Federal Bonadío, quien aparece como un Quijote en la lucha contra la corrupción oficial, pareciera que una bomba les ha estallado entre las manos.
Ha quedado acreditado que en el Honorable Concejo Deliberante de Tigre hoy votan hasta los muertos. Así ha dado cuenta la crónica –minimizada, por supuesto, por estos medios de desinformación-, cuya única víctima es hasta hora el secretario del Concejo Deliberante. Obviamente, el hilo se corta por lo más delgado.
Así ha quedado acreditado -incluso filmado y en las versiones taquigráficas-. A fin de obtener la mayoría necesaria para poder aprobar los últimos aumentos en las tasas comunales, votó un contribuyente muerto hace cinco años y quien ofició del óbito, es una espada del ex jefe comunal.
Más recientemente, el señor diputado nacional Alberto Asseff ha difundido su última gran hazaña de ingeniería electoral, con las cuales deslumbra tanto a Massa como a algunos de sus acólicos. Esto es, la conformación del Frente Renovador de la Esperanza. En ese sentido, ya hemos dado cuenta desde estas líneas acerca de la conformación e integración del partido Frente Renovador, personería con la cual compitió el ex alcalde de Tigre en los pasados comicios del 2013 (“Trapitos sucios: Qué partidos componen el Frente Renovador de Sergio Massa”).
Pero parece que ahora todo es peor tanto para Massa como para los peronistas que, despechados en el Frente para la Victoria, pegaron el salto y ahora no saben cómo retornar.
El Frente Renovador de la Esperanza va a dar mucho que hablar. Por un lado utiliza éste último término propuesto por la diputada Graciela Camaño, artífice de las agrupaciones municipales “De la Esperanza” que formara hace más de una década para apoyar los delirios presidenciales del cantautor Ramón “Palito” Ortega.
El diputado nacional Asseff ha convencido a los ingenuos laderos massistas de su gran capacidad electoral y sus sólidos lazos con el órgano electoral bonaerense, así como también la conveniencia de dejar de lado a quienes los apoyaron anteriormente.
En efecto, el nuevo Frente Renovador se encuentra integrado por el MID, Unión Popular y Unir. De este modo, ha quedado de lado el Partido Renovador, y este no es un dato menor.
Vamos por partes. El MID (ex partido de Arturo Frondizi) se encuentra próximo a su desintegración, tanto política como jurídica. Por un lado, ha sido intimado, por segunda vez y pareciera que en forma irrevocable, a regularizar su situación jurídica ante la Junta Electoral, bajo apercibimiento de decretarse su caducidad, lo que ocurriría en fecha muy próxima y mucho antes del inicio del cronograma electoral. Parece que el presidente del órgano electoral, Daniel Soria, estaría dispuesto a hacer cumplir la ley de los partidos políticos, salvo -claro está- que reciba algún llamado del ex gobernador Felipe Sola (quien lo designó en ese cargo en 2003). Pero esto también es poco probable. Felipe no movería un dedo si no tiene asegurada su candidatura a gobernador mediante una señal clara de Massa: es decir, quien debería bajarle el pulgar al indeciso Insaurralde, a la impresentable de Mónica López, a Darío Giustuzzi e incluso a Osvaldo Mércuri, que mantiene sus históricas aspiraciones -aunque más no sea- de postularse como jefe de la administración bonaerense.
Pero eso no es todo. En las últimas reuniones del partido desarrollista, muchos dirigentes de fuste anunciaron su decisión de acercarse a Mauricio Macri -quien carece de estructura orgánica consolidada en la provincia- y no solo habrían asumido un compromiso sino que, en virtud de ello, ya habrían arreglado aliarse en al menos 23 distritos bonaerenses. Algunos de ellos, importantes.
Con lo cual, la permanencia del MID en el Frente de la Esperanza (así terminaría llamándose, puesto que el Partido Renovador impugnaría esa denominación) es harto dudosa.
Otro tanto ocurre con Unión Popular. Fue público el allanamiento efectuado a dependencias de dicho partido (que pertenece al diputado de mandato cumplido, Herrera), en las que se practicarían abortos clandestinos. La mamá consorte, Marcela Durrieu de Galmarini, habría puesto el grito en el cielo al ver por los medios adictos (como TN, América) esta noticia que hasta la obligó a dar explicaciones entre las señoras que componen su núcleo sanisidrense.
De esta manera, el massismo se quedaría solamente con la estructura del partido del tristemente célebre diputado nacional Alberto Asseff (léase “Asseff, el diputado nacional de Massa que encabezó la lista del ex dictador Onganía”) y alguna otra estructura que acepte el convite de sumarse a este rejuntado de sellos de goma, justo en momentos en que las encuestas no parecen serles favorables







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