Técnicos de organismos como el Senasa e INTA han advertido a las autoridades municipales y provinciales sobre el alto nivel de faenamiento clandestino de porcinos.
Una fuente de esos organismos le planteó a LA ARENA el nivel de preocupación que existe por el riesgo que implica ese tipo de faenamiento irregular, donde sin controles de ninguna naturaleza los productos elaborados con carne de cerdo llegan al consumo masivo de la población, en lo que también tiene incidencia la cuestión de precios y la competencia desleal que ejercen sobre los productos elaborados bajo las estrictas normas de salubridad e higiene.
El profesional, a modo de ejemplo, expresó que debe haber una decidida política oficial, municipal y provincial, que promueva la instalación de plantas frigoríficas dedicadas a pequeños animales. "Un caso concreto es el frigorífico de Toay, que pese al intento de una familia que destino fuertes sumas de dinero para reactivarlo, se quedó en el intento y hoy esa empresa, de envergadura para la población laboral toayense, está cerrada".
Ese frigorífico no llegó a plasmar los acuerdos con diversas cadenas de supermercados para el faenamiento de cerdos, fundamentalmente, que al menos en la teoría implicaba una salida rentable de la actividad.
Los técnicos del Senasa y del INTA, de acuerdo al profesional, no han conseguido las respuestas positivas que esperaban por parte de las autoridades.
"Parece un tema menor, pero no sólo estamos hablando de empleos, sino de la salud de la población", remarcó.


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