La unión de los peronistas disidentes no cambió los planes del senador pampeano Carlos Verna, quien seguirá firme en el bloque que comparte con su coterránea María de los Ángeles Higonet. Sus votos son cruciales ya que, sin ellos, el recinto se divide entre oficialistas y opositores. El ex gobernador rechazó todas las invitaciones para sumarse a las reuniones de los PJ federales y niega haber enviado emisarios a esos eventos.
Para conservar ese rol, Verna desistió de participar de la foto que se hizo en el despacho del también senador Adolfo Rodríguez Saá, coordinador del resto de los peronistas díscolos que tiene la Cámara alta, donde estuvieron todos los peronistas antiK, como Carlos Reutemann, Eduardo Duhalde y Francisco De Narváez, entre otros.
Y tampoco envió a representes a la reunión de segundas líneas que se realizó en el Hotel Emperador, donde no fueron los dos diputados que le responden directamente: María Regazzoni y Roberto Robledo, quien representan al bloque del PJ pampeano. Sí estuvo la Adriana García, también de La Pampa y peronista opositora, pero integrada al bloque de Felipe Solá.
Verna, incluso, niega tener relación con Hernán Suave, uno de los invitados al encuentro de jóvenes peronistas que se realizó el lunes en el restaurante El General, de San Telmo, que los duhaldistas que lo organizaron el evento relacionaban a él.
“No es la primera vez que aparece este nombre relacionado con nosotros, pero no lo conocemos. El senador recibe permanentemente invitaciones a encuentros oficialistas y opositores, pero seguirá con su bloque”, aclararon voceros de Verna a LPO.
Con su equidistancia, el kirchnerismo del Senado puede respirar aliviado: en este semestre demostró que, con matices, también puede apoyar propuestas del oficialismo. Tanto es así que en la Casa Rosada se tomaron el trabajo de camuflar proyectos suyos para de ese modo contar la mayoría asegurada en al menos una de las Cámaras.
La última vez que eso ocurrió fue con los excedentes de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que Verna propuso coparticipar regularmente y el Ejecutivo los mezcló en un plan de refinanciación de deudas provinciales.
A diferencia de sus pares del peronismo federal auténtico, Vena no tiene problemas de piel con la Casa Rosada: aceptó la astucia de Carlos Zannini (secretario Legal y Técnico del Gobierno y, sobre todo, arquitecto de los decretos presidenciales) y comenzó a rediscutir sus proyectos.
Verna es uno de los referentes del PJ de La Pampa, que gobernó hasta 2007. El también ex gobernador y ex senador Rubén Marín es el presidente del Consejo del PJ provincial y hasta que dejó su banca fue un férreo aliado del Gobierno, que luego le ofreció la embajada de Uruguay pero no tuvo éxito.
Sí lograron premiar a los ex diputados Silvia Gallego y Manuel Baladrón, cercanos a Marín, quienes tras terminar sus mandatos desembarcaron como directores del Banco Nación, y de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, respectivamente. Con Verna, no tuvieron otra opción que negociar tema por tema. Pero al menos, podrán seguir haciéndolo por un buen tiempo.









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