El derrotero de la semana en la política bonaerense tuvo las mismas características de los siete días precedentes, y otra vez fueron de la mano el conflicto gremial y las reuniones cargadas de rosca y disimuladas en el halo de la gestión. El opositor más temido, Sergio Massa, se mantuvo en agenda y arrancó tibias respuestas del kirchnerismo
Mientras una parte del gabinete discutió, peleó y se desilusionó con la intransigencia de los docentes, el ala política, con Scioli a la cabeza, no interrumpió el operativo de contención en la Provincia y de expansión a nivel nacional.
Por otro lado, la oposición o, mejor dicho, el opositor más temido, hizo su negocio con creces en la continuidad de la crítica al proyecto de reforma del Código Penal, iniciada el primer día de marzo. Con ello, Sergio Massa se mantuvo en lo alto de la agenda y sólo arrancó tibias respuestas del kirchnerismo, inválidas como para cambiar el eje de la discusión. Una encuesta alcanzada por Poliarquía, que el massismo no tardó en difundir, también le arrancó una sonrisa.
Para Daniel Scioli, impertérrito pese a todo, fue una semana cargada de actos, viajes y tensiones gremiales, que arrancó con un tibio pedido de responsabilidad a los docentes en el discurso de la Asamblea Legislativa. Esa requisitoria fue más enérgica por parte del jefe de Gabinete, Alberto Pérez, cuando el Frente Gremial Docente anunció la continuidad del paro después de recibir la segunda oferta salarial y anticipó que no acataría la conciliación obligatoria.
Fue un baldazo de agua fría para el go-bierno provincial, que llegó a la mesa de paritarias con la esperanza de solucionar el conflicto con una oferta que elevaba al 30,9% el aumento, efectivo en 21,9% en marzo y con el techo de 30,9% en agosto. Esperaban un principio de solución que al menos le-vantara el paro, e incluso sirviera para apurar el acuerdo con los estatales.
La negativa de los maestros hizo virar la estrategia sobre la marcha. Ahora era prioritario llegar a un acuerdo con UPCN y Fegeppba (los dos gremios estatales mayoritarios), a sabiendas de que ATE no aceptaría; y de esta manera dejar a los docentes solos en la pelea y frente a un desgaste ante la sociedad. Todo en medio de amenazas (nunca antes cumplidas) de descontar los días de paro y apelar a sanciones por no acatar la conciliación obligatoria. Una historia demasiado repetida, que tensa la cuerda hasta el final pero nunca la corta.
“¿Quiénes más que nosotros querríamos evitar todo este despelote?”, deslizó al pasar un funcionario provincial tras la conferencia brindada el martes por la noche. Es cierto, Scioli instruyó a sus ministros para buscar una salida rápida y sacar el tema de la tapa de los diarios; sin embargo se interpuso siempre la limitación económica.
Estrujando las cuentas hasta la última gota, la oferta salarial conjunta para docentes y estatales eleva el gasto en 19.000 millones de pesos en el año. La segunda propuesta para los educadores incrementó en 1.200 millones la primera oferta, totalizando un aumento anual de 11.200 millones. Respecto de los estatales, el segundo ofrecimiento llegó con la suba de 800 millones respecto de la anterior, con un incremento de 8.800 millones en 2014.
“Somos, en términos absolutos y relativos, la provincia que más invierte en educación, el 35% de nuestro presupuesto. Son 50 mil millones sólo para los salarios docentes. Hemos recompuesto en un 354% el salario con el 30,9% que hemos ofertado hoy a los maestros que inician”, dijo Alberto Pérez. Un gasto por encima de ello no está en condiciones de ser afrontado por la Provincia, según los propios funcionarios. Si se necesita más, también se necesitará ayuda.



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