Seguridad en los bancos: propondrán al Central usar bolsitas para dejar el celular

La semana que viene habrá una reunión en Adeba, donde las entidades analizarán la implementación de una bolsa precintada con mecanismos que impidan su apertura para que el usuario se lleve el teléfono consigo mientras está en la sucursal. Ya está avanzada la instalación de las mamparas de seguridad. Por caja, cuesta en promedio $ 3.000

“Las mamparas de seguridad nos achicó mucho el espacio de atención al público en las sucursales. En nuestro local de Villa del Parque, que tiene 40 metros y dos cajas, la instalación de las barreras visuales nos quitó medio salón. Ahora, si además quieren poner lockers, tendremos que instalarlos en la calle, porque adentro no nos queda lugar ni para nosotros. Además, el costo de poner armarios es muy alto”, se sinceran en un banco de primera línea.

Sus colegas de otras entidades coinciden con esta óptica. Por eso, la semana próxima habrá una reunión en Adeba, donde propondrán algunas ideas. Los inhibidores de celular están descartados, ya que aún no está comprobado que no hagan daño a la salud, tanto de los empleados como de los clientes. Además, podrían llegar a interferir con la señal de alarma y con la seguridad del banco. En base a eso, la idea que hoy tiene más adeptos es utilizar bolsas precintadas con mecanismos que impidan su apertura, para que el usuario se lleve el teléfono consigo mientras realice el trámite.

Por otra parte, los bancos ya comenzaron a instalar las mamparas de seguridad. Cada módulo para una caja mide 1,2 por 2 metros, que es el área visual de una caja, y sale $ 3.000. Pero además hay que poner uno de entrada y otro de salida, ya que el recorrido es como una calesita. Teniendo en cuenta que hay 4.102 sucursales bancarias de todo el país, y tomando un promedio de seis cajas, más las dos adicionales para entrada y salida, los bancos deberán invertir $ 100 millones, más el costo de flete para las sucursales del interior del país.

Desde luego, el precio varía según el material, ya que pueden ser de plástico, de acrílico o de estructura. Un banco que licitó mamparas para 40 sucursales, por ejemplo, desembolsó $ 960.000, a razón de $ 24.000 por local. Mientras otra entidad más grande, que tiene una mayor cantidad de línea de cajas en sus 50 sucursales, gastó $ 1,4 millón, a razón de $ 28.000 por local.

Además, hay que tener en cuenta que algunos bancos pusieron un soporte muy elaborado, de aluminio y con un diseño que combina con su arquitectura. En la gerencia de Seguridad de Santander Río comentaron que ya completaron el 97% de la instalación de las barreras visuales que impiden ver la operatoria de los clientes. “Aparte, ya se está trabajando en una mejora de las instalaciones dentro del recinto donde están los cajeros, que permitirán visualizar a los empleados la fila de atención, para mejorar la comunicación con el cliente, independientemente de los administradores de turnos que ya están instalados”, señalaron.

El Macro, el Itaú y el Francés son otros de los que ya comenzaron a implementar los inhibidores visuales en sus sucursales.

“Con las mamparas, ahora la línea de cajas parecen un consultorio de kinesiología con los gabinetes”, bromea un banquero.

La Defensoría del Cliente Bancario de la ciudad de Buenos Aires mandará una nota al Banco Central para pedirle que las entidades instalen un administrador electrónico de turnos para atención al público, ya que esa tarea recae ahora en la persona de seguridad: “Hoy el proceso es mucho más lento, porque el cajero no puede ver si hay alguien esperando o no. Y el que llega no sabe si el cajero está atendiendo a otro”.

Eduardo Berrozpe, secretario de Prensa de La Bancaria, se queja de que la ley antisalidera apenas aporta una reforma cosmética, que no soluciona el problema de fondo: “Nada reemplaza la existencia de un policía adicional en la puerta del banco, que esté descansado y bien remunerado. Además, la autoridad de aplicación no debería ser el Banco Central, sino un organismo especializado”.

Por otro lado, indica que los vigiladores no pueden ser usados como ordenanzas.

Comentá la nota