El comercio mundial registrará una "pronunciada desaceleración" el año próximo, con una reducción de 2,1% en el volumen de exportaciones mundiales, que sufrirá su primera contracción desde 1982, informó hoy el Banco Mundial (BM).
El BM advirtió que las oportunidades de exportación para los países en desarrollo se evaporarán rápidamente a raíz de la recesión en los países desarrollados, y también por la desaparición de los créditos a la exportación y el encarecimiento de los seguros de exportaciones.
En la última edición del informe "Perspectivas económicas
globales", el BM proyecta que el endurecimiento de las condiciones crediticias, la menor afluencia de capitales a los países de ingreso mediano y la marcada disminución de la demanda mundial de importación, serán las principales causas de la desaceleración de la economía en los países en desarrollo.
En este contexto, el organismo prevé también que la recesión en el crecimiento mundial causará una nueva baja de los precios de los productos básicos y de la inflación, de acuerdo con un despacho de la agencia de noticias Europa Press.
De ese modo, estimó que los precios del petróleo promediarán unos 75 dólares el barril en 2009, y los precios de los alimentos y metales disminuirán alrededor de 23% y 26%, respecto de los niveles medios de 2008.
La institución también señaló que, aunque la recesión mundial será "probablemente prolongada", ya se observan algunos elementos de una eventual recuperación.
En ese sentido, observó una tendencia a la estabilización del sector vivienda de los Estados Unidos; avances en la renegociación de las deudas y fortalecimiento de los balances generales en los bancos y hogares.
También advierte una distensión gradual de las condiciones
crediticias a medida que los gobiernos anuncian paquetes de
rescate, y los inversionistas comienzan a regresar a los mercados de acciones.
Sin embargo, el BM admitió que la situación sigue siendo
inestable y que el espectro de resultados posibles es muy amplio, al punto que "también existe la posibilidad de que se produzca una recesión aún más profunda".
"Este tipo de escenario se caracterizaría por una recesión
prolongada y profunda en los países de ingresos altos y por
perturbaciones y turbulencias de gran magnitud, así como quiebras de bancos y crisis monetarias, en un amplio espectro de países en desarrollo", señala el informe.
Agrega que "el crecimiento marcadamente negativo en varios
países en desarrollo con todas las consecuencias que implica, entre ellas el aumento de la pobreza y el desempleo, sería inevitable", concluyó.
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