Agentes de Delitos Complejos allanaron ayer una cochera en Mendoza entre Quintana y Plácido Martínez. Llevaron un Peugeot 408 gris.
Ayer, alrededor de las 18, con orden del Juzgado Federal Nº 1 de esta ciudad, agentes de la División Delitos Complejos de la Policía de Corrientes, allanaron una cochera y se incautaron de un Peugeot 408 gris, propiedad de Fabricio Gastón Solari (30).
El procedimiento formó parte de la investigación que viene realizando la Justicia Federal sobre el secuestro y posterior liberación de la niña Juanita Goitia, de dos años y 6 meses de vida.
Peritos tratarán de establecer si ese vehículo, que pertenece a uno de los detenidos, se empleó para cometer el delito.
El operativo se concretó en una cochera situada por las calles Mendoza entre Quintana y Plácido Martínez.
Los detenidos
Primero quedó preso Fabricio Gastón Solari (30), un embarcadizo domiciliado en el barrio Cambá Cuá. Lo capturaron el miércoles 5 de noviembre en su casa, por la calle Bolívar al 100, en horas de la siesta. Lo responsabilizan como el organizador del secuestro.
Luego, por la noche, en la zona de la avenida Teniente Ibáñez y Alberdi quedó presa Liz Martínez (22). La señalaron como la chica que retiró del jardín a Juanita. Su mamá dijo a la prensa que su hija fue engañada por Solari, quien le habría pedido que retire a la nena del jardín porque “era su sobrina” y “los padres no podían hacerlo”.
El martes 11, en horas del mediodía detuvieron a Raúl Godoy (18) en el barrio Progreso. Está sindicado como el responsable de cuidar a la nena durante el cautiverio.
En todos los procedimientos actuó la División de Delitos Complejos de la Policía de Corrientes con intervención del Juzgado Federal Nº 1, de Carlos Vicente Soto Dávila.
El secuestro
Juanita, de dos años y medio de vida, concurría al Jardín “Luna Gorda”, ubicado en Carlos Pellerini 455 de la capital correntina.
De acuerdo con los testimonios reunidos por los docentes y difundidos por la prensa en esas horas angustiantes, en la mañana del miércoles 4 de junio de 2014, alguien llamó por teléfono al establecimiento diciendo que era el padre. Avisó que en un momento una empleada pasaba a buscar a su hija para llevarla al médico. Instantes después, alrededor de las 11, llegó al local escolar una joven, de unos 25 años y retiró a la criatura.
El revuelo se armó cuando la madre llegó al jardín presurosa porque había recibido un llamado a su teléfono celular advirtiéndole que tenían secuestrada a su hija y pedían 6 millones de pesos por el rescate.
Al principio el episodio se mantuvo en reserva, pero la noticia comenzó a trascender por las redes sociales y la prensa nacional se ocupó del caso.
Por tratarse de un delito federal, concurrió al jardín el juez Carlos Vicente Soto Dávila para interiorizarse de la situación. También lo hizo la fiscala de Instrucción Nº 5, Graciela Fernández Contarde y se movilizaron agentes de la Policía de Corrientes, de la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval. Se alertó a las provincias vecinas y se agudizaron los controles en los pasos fronterizos.
El ministro de Seguridad de la provincia, Pedro Braillard Poccard se puso al frente del operativo y dispuso el despliegue de agentes de todas las unidades de la policía provincial.
Alrededor de las 17 de ese 4 de junio, en la vereda de la Escuela Nº 296 del barrio San Gerónimo, a una vecina le llamó la atención que una niña se hallaba sola y comenzó a preguntar con quién se encontraba.
Se sumaron otros padres y alguien susurró que sería la niña que estaban buscando. La llevaron a la comisaría 16ª donde confirmaron el hallazgo. La pequeña se encontraba en buen estado de salud y poco después se reencontró con sus padres.

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