Pocos recordaron aquel episodio que marcó el rumbo del gobierno de Cristina Fernández y señaló la dirección que tomó la vida política de Julio Cobos. Qué quedó de aquel momento en que el vicepresidente votó en contra de las retenciones móviles a la exportaciones a la soja.
Cobos ícono. Su cara fue estampada en remeras.
En aquel momento la estrella del mendocino brilló como nunca. Su figura se dimensionó como un presidenciable y a partir de ese momento comenzó su retorno a las filas de la UCR que había abandonado para irse con el proyecto transversal de Néstor Kirchner.
La traición de Cobos nunca fue perdonada por el peronismo y en especial por la presidenta que directamente prescindió de quien la acompañó en la fórmula. Por su parte Cobos terminó dimitiendo de una candidatura virtual a la cual lo habían subido sus correligionarios que antes también lo habían tratado de traidor cuando el vicepresidente se fue con el kirchnerismo en 2007 cuando aún gobernaba Mendoza.
Pero curiosamente el voto no positivo este año pasó desapercibido para la mayoría de los medios. Sólo el diario filokirchnerista El Argentino lo recordó con un extenso informe este fin de semana con un sesgo económico bajo el título: La rentabilidad agrícola dejó atrás el conflicto entre campo y gobierno.
Lo curioso es que los diarios de mayor circulación del país pasaron por alto el recordatorio. El ninguneo de los diarios porteños más influyentes es proporcional al presunto ostracismo del vicepresidente que aún mantiene alguna impronta para dar a conocer sus opiniones a traves de comunicados.
Su última aparición pública en el diario Los Andes sobre el conflicto de la Promoción Industrial, una probelmática escencialmente local aunque con una mirada federal.
Es evidente que la luz política de Cobos ha bajado en intensidad en tres años al punto que terminó opacada por la figura de Roberto Iglesias en Mendoza y por Ricardo Alfonsín en la Nación.




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