El oficialismo bonaerense parece haber ajustado algunas tuercas en lo que hace a sus estrategias discursivas de cara a 2011 y corrió la mira de Martín Sabbatella. Algunos dirigentes de peso en el espacio salieron a “bajarle el precio” al moronense y, a la vez, a cotizarse a sí mismos en la carrera hacia la vicegobernación
Después de meses de posicionar al moronense, de contestar una y otra vez sus críticas, la cordura parece haber vuelto a los dirigentes del oficialismo bonaerense, que optan ahora por “bajarle el precio” a la candidatura del titular de Nuevo Encuentro.
Así lo entendió Baldomero Álvarez, candidato a acompañar a Daniel Scioli si éste va por la reelección. “Sabbatella es un accidente menor, no creo que sea importante. Alguien que mide 5 puntos en las encuestas, me parece que no es importante”, puntualizó hoy.
Álvarez aseguró que es más importante prestarle atención “a la oposición, que es el radicalismo, que es un partido histórico en la Provincia y que cualquier candidato suyo mide más de 20 puntos”. E incluso afirmó que hay que prestarle más atención a Francisco De Narváez, ya que en la última elección “sacó más de 30 puntos”.
Los operadores del sabbatellismo festejaron durante los meses que transcurrieron entre esta reflexión del oficialismo y el lanzamiento de la candidatura del Moronense. “Si somos tan intrascendentes para ellos, ¿por qué nos dan tanta importancia?”, se preguntaron durante todo este tiempo.
Como contrapartida, el sciolismo salió a cotizar a su propia tropa y a poner el foco en el nombre que acompañará a Scioli en la boleta, en caso de que el Gobernador busque su reelección. El propio Álvarez se endilgó méritos para aspirar a ser el próximo vicegobernador, aunque no es el único que se anotó en la tercera.
También Julio Pereyra, a quien sus compañeros de espacio deben estar mirando con mala cara, tras sus declaraciones acerca de las colectoras. Tarde pero seguro, el sciolismo cambia la estrategia para posicionar a sus nombres y desinstalar los de los rivales.





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