Con traje de candidato presidencial, el gobernador de Buenos Aires le dijo a los empresarios que en 2015 “no hay que empezar todo de nuevo”.
Scioli llegó a Córdoba ayer ya prácticamente lanzado como precandidato del PJ para suceder a la presidenta Cristina de Kirchner y la expectativa que captó su discurso fue evidente, tanto como la cautela de sus apreciaciones. Evitó confrontar con José Manuel de la Sota, quien había tratado de “lameculos” del kirchnerismo a los peronistas que asistieron al Congreso Nacional del PJ al que el bonaerense concurrió. Estuvo acompañado de su hermano, José Scioli, funcionario bonaerense, y Santiago Montoya, el cordobés que preside el Grupo Bapro y que es su operador local.
Pivoteando sobre su experiencia como gobernador del principal distrito del país, Scioli abundó en ejemplos de acciones de su gestión, leyó párrafos del Papa Francisco sobre “la cultura del encuentro” y aseguró que en la política, como en las carreras, no gana el más veloz sino el más paciente y perseverante. De hecho, no sin malicia, el titular de la Mediterránea, Martín Amengual, lo había presentado como un político paciente y a quien sería difícil “romper los esquemas”, en una obvia alusión a las diferencias que el gobernador ha tenido con la mesa chica del Gobierno nacional. No sólo eso: el desarrollista aseguró que Scioli es “nuestra esperanza para lograr consensos”, que supuestamente no existirían en la presidencia de CFK.
A la hora de las definiciones, que no fueron muchas, el ex vicepresidente de Néstor Kirchner destacó que la etapa política que comenzó en 2003 tuvo como prioridad “reconstruir el aparato productivo, desendeudar al país, recuperar la capacidad del Estado, generar trabajo y descomprimir”. “En un Estado uno fija prioridades”, advirtió.
Sin despegarse de Cristina de Kirchner, pero tampoco respaldando explícitamente a su gobierno, el ex motonauta aseguró que la jefa de Estado “está tomando decisiones estratégicas importantes de cara a lo que será la gran adenda del desarrollo en 2015”, decisiones entre las que mencionó la estatización de YPF (usó la palabra “control”), la normalización de la deuda con Repsol y “el objetivo de la soberanía energética”. En tren de diferenciarse del actual Gobierno, el bonaerense dio que “juntos encontraremos las respuestas a las asignaturas pendientes”. “Lo mejor está por venir”, dijo al cerrar, para finalizar con un aplaudida alusión a la calidad de “materia gris” y “materia prima” que posee la Argentina.
Una de las cuestiones en que hizo énfasis tanto Scioli como Montoya, fue la cuestión del federalismo, una de las banderas que enarbola la oposición al kirchnerismo como déficit capital del Gobierno central. En esa línea, el titular del Grupo Bapro resaltó la distribución del ingreso que había impulsado el gobierno de Scioli entre los municipios de la provincia de Buenos Aires, destacando que las transferencias a los gobiernos locales subió el 63% entre 2007 y 2013. “Scioli no te aprieta con la caja”, sintetizó Montoya.







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