Schoklender deberá explicar un faltante de $ 20 millones

El juez levantó el secreto de la causa; fuertes sospechas de lavado

La reacción de Norberto Oyarbide fue instantánea: apenas la Cámara Federal firmó un fallo en el que cuestionó con dureza la manera en que lleva la investigación por el fraude a la Fundación Madres de Plaza de Mayo, el juez levantó el secreto de la causa y se conocieron algunas evidencias por las que deberán responder Sergio Schoklender y unos 70 acusados en la mira.

En los 104 cuerpos que reúne el sumario Oyarbide encontró evidencias de un faltante de entre 15 y 20 millones de pesos en los fondos girados por el gobierno porteño y el Estado nacional a la Fundación Madres de Plaza de Mayo para la construcción de 340 viviendas del complejo Los Piletones, en Villa Soldati. Según los documentos reunidos por el juzgado, se había firmado un convenido por 29 millones de pesos para las obras que luego se fue incrementado en cerca de $ 10 millones. A pesar de que se había cobrado casi la totalidad de ese dinero en 2008, las obras realizadas no habían avanzado ni siquiera hasta la mitad y hubo que poner más plata, primero de la Ciudad y después de la Nación, a través de la Corporación del Sur, para terminarlas.

En el juzgado están convencidos además de que el trabajo del Banco Central y de la Unidad Antilavado permitió descubrir la ruta del dinero, desde que los cheques salieron del Ministerio de Planificación hasta que, en algunos casos, fueron endosados por algunos de los hermanos Schoklender, pasaron por cuentas suyas o de personas relacionadas, y luego se convirtieron en efectivo o bienes, como los autos que están decomisados y las viviendas embargadas.

Entusiasma a los investigadores haber acreditado lo que consideran una maniobra de lavado de dinero: detectaron que empleados que ganaban unos $ 2000 por mes utilizaban sus cuentas bancarias para movilizar grandes sumas de dinero. En apenas una semana entraron en una de estas cuentas unos $ 5 millones en efectivo y salió cash esa misma suma. Los empleados trabajaban en algunas de las empresas ligadas a Schoklender que están siendo investigadas, dijeron a La Nacion fuentes judiciales.

Otra sorpresa del expediente es comprobar que no están secuestrados los libros contables de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Aunque se reconstruyeron los asientos, merced a los registros informáticos. Desde que el caso fue denunciado, Oyarbide demoró más de una semana en allanar un edificio contiguo a la Fundación. Antes les había pedido mediante un oficio a las Madres que entregaran esos papeles. No lo hicieron y en ese momento pidieron una prórroga. Hasta que allanaron el lugar, pero ya no había nada..

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