El gobernador Juan Schiaretti criticó a los adultos que apoyaron los reclamos de los estudiantes que se oponen a la sanción de la nueva Ley de Educación, que prevé la práctica de los alumnos de escuelas técnicas en las empresas privadas, a los que señaló como “prooligarcas”, lo que lo ubicó en una retórica más a la izquierda de aquellos que militan en fuerzas progresistas, cuando no de ultraizquierda, como -por caso- el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS).
“Un modelo progresista es aquél que tiende a la igualdad de las personas”, y en el caso de este anteproyecto de ley lo que buscamos en Córdoba es dedicar el año próximo hasta el 41,2% del Presupuesto para “igualar a nuestros habitantes” a través de una mejor calidad de educación.
Molestó en el gobierno que un proyecto de ley que iba a ser presentado como más progresista -incluso- que el nacional, haya recibido las críticas de sectores de la izquierda, sobre temas muy puntuales como la educación religiosa, la práctica en empresas y la conformación de los centros de estudiantes.
De allí que a pedido del ministro de Educación, Walter Grahovac, se imprimiera por escrito el carácter de “extracurricular” a la posible educación religiosa en un colegio, “un tema que está en la Constitución Provincial del 86” y cuya inclusión se le achacó al ex gobernador Eduardo Angeloz.
Pero sin dudas molestó mucho a Schiaretti la comparación de las prácticas educativas en empresas por parte de los estudiantes avanzados en las escuelas técnicas, con las pasantías implementadas durante la década del 90, un período signado por las políticas neoliberales de la gestión de Carlos Menem.
«Aquellos que se oponen a que los jóvenes humildes que a gatas pueden ir a la escuela técnica aprendan a trabajar para que luego puedan tener un empleo son pro oligarcas, una reminiscencia de la oligarquía que no quería que el pueblo aprenda y pueda trabajar», expresó. Sobre este aspecto, el ministro Walter Grahovac subrayó que las prácticas de los educandos en las empresas «son prácticas de carácter educativo, no laboral».
En momentos en que el péndulo de la historia (y al parecer de las preferencias del pueblo) repica del lado del modelo nacional y popular que impulsó el ex presidente Néstor, y su esposa Cristina de Kirchner, nadie quiere cometer el pecado de quedarse defendiendo, o parecerse por ósmosis comparativa, al pasado reciente.



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