El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, retuvo ayer a su aliado Francois Fillon como primer ministro reforzando el perfil conservador de su gobierno, pero nombró a nuevos responsables de Defensa y Relaciones Exteriores en un cambio de gabinete para apuntalar su imagen 18 meses antes de las elecciones presidenciales.
Pese a la caída estrepitosa de su popularidad al menor nivel, Sarkozy optó sin embargo por la continuidad al mantener a las figuras clave de su gobierno, entre ellas la ministra de Economía, Christine Lagarde, y el ministro de Presupuesto, Francois Baroin, quien fue también nombrado vocero del gobierno.
Las salidas más significativas fueron dos, la del ministro de Defensa Herve Morin y el canciller Bernard Kouchner, quienes serán reemplazados por Alain Juppe, un ex primer ministro y protegido del ex presidente Jacques Chirac, y Michele Alliot-Marie, quien ocupó la cartera de Justicia en el último gabinete. El ministro de Trabajo, Eric Woerth, vinculado a un escándalo de desvío de fondos, fue alejado del gabinete


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