Sarkozy y Cameron, molestos con sus aliados de la OTAN

Sarkozy y Cameron, molestos con sus aliados de la OTAN
Afirman que sólo seis de los 28 miembros del bloque participan de la ofensiva en Libia
PARIS.- El dictador libio, Muammar Khadafy, logró una victoria política que no esperaba: hacer pelear a Francia y Gran Bretaña con sus aliados de la OTAN, en particular con Estados Unidos.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, David Cameron, se reunieron anoche a cenar en el Palacio del Elíseo para coordinar la actitud que adoptarán frente a la falta de cooperación de sus aliados en la lucha para terminar con el régimen de Khadafy.

"Francia solicitará el jueves [por hoy] en Berlín a sus socios de la OTAN que bombardeen con más frecuencia y más intensidad los objetivos terrestres libios, además de utilizar más medios aéreos", indicaron fuentes del Elíseo, en vísperas de una reunión de los jefes de la diplomacia de los miembros de la Alianza Atlántica.

Las críticas franco-británicas a la falta de colaboración militar están dirigidas a Estados Unidos, pero también aluden a algunos aliados europeos (como Italia, Holanda y Suecia) que impiden a sus aviones asumir un papel más activo en los bombardeos.

Tanto Sarkozy como Cameron consideran que el esfuerzo de guerra actual es totalmente desequilibrado. "Apenas seis de los 28 aliados participan en los bombardeos contra blancos terrestres y sólo dos efectúan el 50% de las misiones" contra Khadafy, destacaron las mismas fuentes.

Francia, con 29 aparatos desplegados, y Gran Bretaña, con 10, realizan la mitad de las misiones de la OTAN, apoyados solamente por Bélgica, Canadá, Dinamarca y Noruega, según la minuciosa contabilidad de responsables militares de ambos países.

La preocupación de los dos dirigentes se acentuó al conocer las declaraciones del secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen, que en una entrevista exclusiva con la revista Der Spiegel dijo que "no hay solución militar para el conflicto libio".

Para Rasmussen, la única solución es política: "Y debe ser el pueblo libio quien la encuentre", afirmó. "Sólo podemos presionar al régimen libio para que ponga fin a sus actos de violencia, devuelva al pueblo sus derechos legítimos y permita una pacífica transición hacia la democracia", concluyó.

Francia había criticado anteayer enérgicamente la campaña militar conducida por la OTAN contra las fuerzas de Khadafy en Libia, al advertir que la Alianza Atlántica "no está haciendo esfuerzos suficientes" para destruir las armas pesadas que el régimen mantiene operativas en el terreno.

"No es suficiente", declaró el canciller francés, Alain Juppé, cuyo gobierno se mostró extremadamente reticente a fines de mes pasado ante la idea de que la OTAN tomara a su cargo las operaciones militares.

"La OTAN debe jugar su papel en forma absoluta. Fueron ellos quienes quisieron liderar las operaciones", agregó el ministro.

A su vez, el ministro de Defensa francés, Gérard Longuet, se lamentó de que Londres y París deban realizar "lo esencial" del esfuerzo de la coalición.

La misma frustración fue manifestada por William Hague, jefe del Foreign Office británico, ante los magros resultados de la coalición, después de cuatro semanas de intervención: "Debemos mantener e intensificar los esfuerzos en la alianza", dijo.

Representantes del gobierno insistieron ayer en que la intención de Hague no fue criticar a la Alianza Atlántica. Sin embargo, el responsable británico insistió en que "estaría muy bien que otros países" miembros de la OTAN hicieran mayores esfuerzos militares en la misión libia.

Varios países aliados, como España e Italia, manifestaron sus reservas desde el principio. Una intensificación "no es necesaria. La acción de la OTAN se está realizando correctamente", estimó el secretario de Estado de Asuntos Europeos español, Diego López Garrido.

"Con los medios que tenemos estamos haciendo un buen trabajo", aseguró, por su lado, el general Mark van Uhm, jefe de operaciones conjuntas de la alianza. "Sabemos que nuestros bombardeos provocan efectos", agregó.

Según el militar, las fuerzas de Khadafy podrían ahora optar por tácticas de acoso "a fin de agotar psicológicamente a la oposición, en vez de tratar de ganar terreno, en particular en el Este".

La OTAN requiere en estos momentos "10 aviones más" para llevar a cabo su misión, después de que Estados Unidos se retirara de la zona de exclusión aérea. Esa cuestión podría ser abordada en la reunión de Berlín, afirmaron otras fuentes diplomáticas.

Francia criticó ostensiblemente la decisión norteamericana de retirarse a un segundo plano. Los franceses hubieran querido que los aviones de Estados Unidos continuaran volando sobre Libia "por razones prácticas y simbólicas a la vez".

El Grupo de Contacto para Libia decidió, por su parte, ayer en Qatar que otorgará ayuda financiera a los rebeldes, aunque evitó hablar explícitamente de equipamiento militar.

Reunidos bajo la copresidencia de Gran Bretaña y Qatar, los 20 países y organizaciones que integran ese grupo también reiteraron la necesidad de que Khadafy deje el poder.

Detienen a Mubarak y a dos de sus hijos

EL CAIRO (AP).- El ex presidente egipcio Hosni Mubarak, de 82 años, estará bajo arresto quince días mientras se investigan denuncias de corrupción en su contra, abuso de autoridad y la muerte de manifestantes durante la revuelta que lo derrocó el 11 de febrero pasado, anunció ayer la fiscalía general de Egipto. Los dos hijos de Mubarak, Gamal y Alaa, fueron también detenidos en el balneario de Sharm-el-Sheikh, donde reside la familia desde el derrocamiento, y trasladados posteriormente a una prisión de El Cairo. Mubarak, que sufrió un día antes un ataque cardíaco, estará bajo custodia policial en un hospital de Sharm-el-Sheikh.

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