El presidente colombiano habló en la Asamblea General de los últimos avances en el proceso que se desarrolla en La Habana. Subrayó la importancia y la dimensión internacional del acuerdo que se firmó el miércoles pasado.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró ayer ante el pleno de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, que el próximo año, cuando regrese al foro, lo hará como mandatario de una nación en paz, en el marco del acuerdo alcanzado la semana pasada con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana. Mientras tanto, desde la guerrilla elogiaron que el pacto con el gobierno de Bogotá es "transparente".
"Estamos sentando un precedente que puede servir de modelo a otros conflictos armados en el planeta", aseguró el mandatario colombiano, desde la ciudad estadounidense, y subrayó la importancia y la dimensión internacional del acuerdo firmado en la capital cubana.
"Cuando países que han estado en conflicto armado retoman el camino del diálogo, se abren nuevos horizontes para todos. Esto ha requerido y requiere coraje y audacia, lo cual no significa falta de responsabilidad", agregó.
Santos enumeró los detalles del acuerdo alcanzado con las FARC hace apenas unos días en Cuba, entre ellos la fecha estimada de terminación del conflicto. "Acordamos (con la guerrilla) una fecha límite para firmar el acuerdo final que terminará nuestro conflicto armado: será, como máximo, el 23 de marzo de 2016", vaticinó el jefe de Estado colombiano. Además, recordó que las FARC comenzarán a dejar las armas "a más tardar a los 60 días luego del acuerdo final".
"Se logró un acuerdo sobre el que era, tal vez, el mayor obstáculo para firmar la paz: un sistema de justicia transicional que garantiza la no impunidad para los delitos más graves cometidos", añadió.
Asimismo, el presidente aclaró que el acuerdo adoptado "respeta la normatividad y los principios del derecho internacional y de nuestra propia Constitución", y recordó que los pactos colocan "por primera vez el derecho de las víctimas a la justicia, a la verdad, a la reparación y a la no repetición en el centro de la solución del conflicto".
Por su parte, el jefe del equipo negociador de la guerrilla colombiana, Luciano Marín Arango, alias "Iván Márquez", opinó desde su cuenta de Twitter desmintió algunos rumores en torno al pacto con Bogotá.
"En el acuerdo no se habla de concentración de tropas de las FARC ni de lugares de confinamiento para quienes brinden verdad plena y exhaustiva", aseguró Márquez, y agregó que el punto de la negociación entre ambas partes "está cerrado" y que "no es cierto que con respecto a su contenido sustantivo y procedimental haya temas que requieran precisión adicional o un desarrollo que implique aclarar lo que no necesita aclaración alguna, porque lo escrito y recogido en el texto es totalmente trasparente, igual que gramaticalmente aceptable, suficiente en tanto al objetivo buscado y diáfano en sus diversas expresiones".
Santos y el líder de las FARC, Timoleón Jiménez, se dieron plazo hasta el 23 de marzo de 2016 para firmar la paz.
Desde fines de 2012 el gobierno de Santos y las FARC adelantan en Cuba un proceso de paz para tratar de poner fin a más de 50 años de confrontaciones entre las partes.

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