Santa Fe hará oír su voz por el traslado de 672 gendarmes con asiento en Rosario a la provincia de Buenos Aires para engrosar la fuerza que, a partir del 20 de diciembre del año pasado, quedó afectada al control del delito en el conurbano bonaerense al ponerse en marcha el Operativo Centinela. “Las provincias argentinas tenemos los mismos derechos que el territorio de Buenos Aires a tener el resguardo de Gendarmería”, señaló el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti.
En opinión de Bonfatti, restar 672 efectivos a la Gendarmería que opera en la provincia es preocupante. “Esto habla de una merma significativa, más aún con los convenios que tenemos con esta fuerza”, señaló el ministro y puntualizó que esos compromisos incluyen el control de rutas y la prevención de accidentes.
Para el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, la medida que tomó la Nación “no es inocua”. Más aún, hasta estimó que el territorio santafesino no será el único afectado. “Creo que todas las provincias argentinas van a sufrir una merma similar”, consideró.
Consultado sobre la vigencia de los convenios entre provincia y Gendarmería, admitió la prevalencia de las decisiones del Estado Nacional, bajo cuya órbita está la fuerza de seguridad, aunque no pasó por alto las atribuciones del resto del país. “Nosotros entendemos que las provincias argentinas tenemos los mismos derechos que el territorio de Buenos Aires a tener el resguardo de Gendarmería”, argumentó.
Con respecto a las declaraciones del comandante mayor y segundo jefe de la Región II de Gendarmería, con asiento en Rosario e incumbencia en seis provincias argentinas, Enrique Zach, quien aseguró que la reducción no afectará el servicio que prestan, Bonfatti retrucó por el absurdo. “Entonces yo preguntaría al revés. ¿Que hacían 600 personas de más en la ciudad?, creo que el análisis es de Perogrullo, aunque entiendo su declaración porque recibe órdenes y no puede hacer otra interpretación”, fundamentó.
No pudo ser. El traslado de tropas especiales de gendarmes desde Rosario a Buenos Aires, reflotó las tratativas que la Intendencia local había iniciado a nivel nacional para aplicar a los efectivos a una tarea similar a la que ahora deberán realizar en el Operativo Centinela: combatir el delito organizado. Así lo refirió el intendente Miguel Lifschitz, quien lamentó el destino de aguas de borrajas que parecen haber tenido dichas conversaciones.
“Lo que ocurre es que nosotros teníamos la pretensión, y lo veníamos conversando con el ministro (de Justicia) Julio Alak, hasta tanto él tuvo la responsabilidad de estos temas, de incrementar la presencia de prefectos y gendarmes para la prevención en materia de inseguridad más allá de los controles de las rutas”, relató el titular del Palacio de los Leones.
Esa iniciativa preveía extender la presencia de Prefectura en toda la zona ribereña y de Gendarmería en los grandes parques de la ciudad. “Suponemos que esta decisión de último momento que tomó el gobierno nacional en diciembre puede resentir esa posibilidad, así que vamos a tomar contacto con la ministra de Seguridad (Nilda Garré) para retomar esta iniciativa”, adelantó Lifschitz.
Sumó a su optimismo el “compromiso del responsable de la Región II de Gendarmería de que el traslado no resentirá las actividades previstas”.
Pero fue por más. Buscó la contundencia de la generalización para dimensionar el tema: “El gobierno nacional no sólo debe preocuparse por la Capital y el Gran Buenos Aires, sino también por todas las grandes ciudades del país que tenemos una situación de inseguridad parecida ¿no?”. Quizás el interrogante ayude a reflotar las tratativas caídas.
Gendarmería realiza a diario controles en la traza de la avenida de Circunvalación.




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