Nahuel Ibazeta va camino a coronarse hoy como presidente de la Juventud partidaria.
Así las cosas, el sanjuanino va camino a quedarse con un suculento espacio de poder, que busca reconciliar a los de corta edad con la política. La Cantera, según Ibazeta, seduce a más del 80% de los delegados que teóricamente lo coronarán hoy, en un encuentro donde se esperan unos 500 militantes acompañando y dándole la sucesión al oficialismo, porque Ibazeta es hoy el vicepresidente que secunda a Nosiglia.
Además de representar a cientos de jóvenes de todo el país, Nosiglia accede a un lugar que permitió a muchos precoces dirigentes llegar a cargos electivos, como el diputado nacional Carlos Raimundi, primer jefe de la JR en el retorno de la democracia, que luego migró con Elisa Carrió. "No es una catapulta directa pero sí ayuda a seguir construyendo", analiza el candidato.
Sin embargo, si le preguntan a Ibazeta qué significa el cargo que podrá ocupar por dos años, describe un desafío importante: "nos enfrentamos a un proceso previo a las elecciones a 2011, en la clausura de una etapa de crisis, con el objetivo de modernizar la propuesta y ofrecer un programa de gobierno".
En esta construcción, el sanjuanino viene hace rato. Esta será su tercera intervención en la Juventud Radical nacional donde antes de ser vicepresidente, fue secretario del Interior. Es la segunda vez que es candidato, pero la anterior fue en una interna, donde le ganó Nosiglia.
Ibazeta asegura que su movimiento no está alineado con nadie, y parece navegar entre las aguas de Gerardo Morales y Julio Cobos: sobre el jujeño enfatiza que orgánicamente pueden responder a la conducción, sobre el mendocino analiza que en la UCR hay que garantizar condiciones de igualdad para todos "porque el daño no es de los que se fueron o de los que se quedaron, sino de los que actualmente gobiernan el país".




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