Sangra, respira y parpadea, pero es un muñeco de simulación médica

Sangra, respira y parpadea, pero es un muñeco de simulación médica
El aparato a escala real de un cuerpo humano, simula las respuestas de las personas a tratamientos e intervenciones. Es de gran utilidad para la práctica de los profesionales y el estudio de las reacciones.

Doscientos miligramos de propofol. El paciente se durmió. Entubalo.

–Urgente, ventilación. Abrime el aire. Pulso. Dame un flash (flujo de oxígeno)

–Se nos va, ¡rápido, reanimación!

La tensión es la misma que en un quirófano. Los médicos se mueven rápido y los sonidos que alarman fallas en el ritmo cardíaco y la presión del paciente, ponen incómodo a cualquier observador. Se vive como si fuera de verdad, pero se trata de una situación recreada en un cuarto de simulación. En la camilla, un maniquí, a escala real, oficia de paciente. Se trata del primer muñeco de simulación de alta tecnología en Sudamérica, y se presentó ayer en la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba). Posee un software altamente sofisticado y refleja, en forma realista y automática, las respuestas humanas a las intervenciones terapéuticas. El muñeco de simulación puede ser hombre o mujer, ya que cuenta con genitales intercambiables, también sangra, orina, respira, parpadea, tiene pulso, y secreciones mucosas, se le pueden colocar zondas y vías por donde se lo alimenta con suero, estas son algunas de las similitudes con una persona de carne y hueso. Las señales que emite el maniquí hecho de látex y funcionamiento electromecánico, son recibidas por la Work Station (Estación de trabajo) compuesta por computadoras, y una inmensa consola de control a la que llaman “el cerebro”, y desde la que también se generan las diferentes situaciones de urgencia o rutina. Si bien el muñeco fue diseñado específicamente para la formación en anestesia, también es adecuado para simular traumas, cuidados críticos y respiratorios, entre otros. Incluso cuenta con funciones avanzadas como el reconocimiento de fármacos (por medio de un lector de código de barras) y sus respuestas frente a ellos. “Es una herramienta de enseñanza muy importante por la cual se adquiere un entrenamiento muy bueno y exacto”, aseguró Marcelo Campos, vicepresidente de la asociación en diálogo con Tiempo Argentino.

El equipo de simulación fue adquirido en los Estados Unidos y costó 470 mil dólares. En mayo se instaló en una sala quirófano con un gran ventanal detrás del cual permanecen quienes manejan el control y los profesores que evalúan la actuación de los estudiantes. La Aaarba firmó un convenio con la Facultad de Medicina de la UBA, por lo que no sólo tienen acceso los miembros de la asociación, sino también los residentes de la universidad.<

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