La salud privada está en terapia intensiva

La salud privada está en terapia intensiva

Las prepagas no cubren tratamientos complejos. Los jubilados luchan por una mejor atención en el Pami y en el Sanatorio Ramos Mejía. Dónde y cómo reclamar. 

La salud privada en San Luis está en terapia intensiva, las prepagas y la atención a los jubilados son parte de los síntomas.

Desde hace casi quince meses la provincia cuenta con una sede de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) de la Nación, en la que afirmaron que es frecuente que las prepagas y obras sociales incumplan con la cobertura de tratamientos de alta complejidad (sobre todo si requieren de traslados), de medicamentos y prótesis. Y también dificultan la admisión de pacientes crónicos.

Los usuarios aún tienen una opción una vez agotada la instancia de reclamo en su prepaga o clínica prestadora. Pueden recurrir a la SSS, sobre la avenida Illia N° 470, de 8 a 14 con su DNI; el carnet o un documento que acredite su afiliación (el contrato es necesario si se está en una prepaga); los tres últimos recibos de sueldo, si es un trabajador en relación de dependencia; o los pagos del monotributo.  Luego la Superintendencia hace uso de sus recursos y media incluso telefónicamente con las empresas.

En el Centro de Jubilados y Pensionados de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) deshojan la margarita. En la institución esperan mejoras en la atención del Pami y del sanatorio Ramos Mejía. Eso sí, su titular, José Manuel Pérez, admitió que hubo reuniones y algunos indicios de cambios después del racimo de críticas que difundieron a fines de julio.

Hace poco más de dos meses, Pérez junto a un grupo de adultos mayores, convocaron a una conferencia de prensa en la sede del gremio nacional. Allí plantearon la ausencia de camas, la mala atención de los profesionales, la falta de prestadores en algunas especialidades, y prácticas o consultas que no se aprueban porque los médicos no cierran acuerdo con la obra social.

En este caso los  afectados pueden acercar su denuncia a la sede de Bolívar y San Martín, los martes por la tarde y los jueves por la mañana.

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