El fiscal general de Pico, Carlos Salinas, se presentó en la tarde de este martes ante el Jurado de Enjuiciamiento y, frente a Diario Textual, dijo que está dispuesto a enfrentar eventualmente un juicio por las deficiencias en la investigación de la desaparición de la niña Sofía Viale.
Hace unos días, sin embargo, faltó a la cita que de la Sala Juzgadora en el jury al procurador Mario Bongianino. "Me quebraron cuatro costillas (un grupo de manifestantes) y, la verdad, no me sentía bien... Ahora estoy mejor, aunque medicado", dijo, emocionado.
Salinas fue denunciado por diputados del PJ. El principal objetivo de un jury es que sea echado del cargo. Precisamente, pocos días después de la denuncia del pejotismo, el funcionario presentó su renuncia al cargo para jubilarse. Pero aún el gobernador Oscar Jorge no aceptó su dimisión. Por eso aún sigue avanzando el jury.
"No sé las razones de por qué no se me acepta la renuncia...", expresó ante este diario. "Yo había pedido la jubilación en el año 2010. Y en el 2011 me pidieron que, por el nuevo Código Penal, me quedara un tiempo más... Y justo pasó esto...", sostuvo. "Ahora están buscando el chivo expiatorio".
Era el jefe de los fiscales de la Segunda Circunscripción. Pese a un pedido de la fiscal adjunta Noelia Affonso, resolvió no declarar como "caso complejo" a la búsqueda de la niña. Si lo hubiera hecho, Affonso se hubiera dedicado exclusivamente a la búsqueda de Sofía.
Frente a los integrantes del jury, dijo que no había un delito a investigar, si no una averiguación de paradero. También expresó que había fiscales interviniendo en la causa.
La aceptación prima facie de la denuncia contra este fiscal se produjo una semana después de concluir un juicio político contra el procurador Mario Bongianino. Este, precisamente, descargó las culpas en Salinas y fue salvado por los legisladores, principalmente del PJ (vernistas y marinistas, a excepción de los kirchneristas de La Cámpora).
Sofía Viale estuvo 67 días desaparecida. La encontraron a una cuadra y media de su casa. Había sido violada y enterrada por Juan José Janssen. "La encontramos de casualidad", admitió Salinas en su momento.
Horas después de hallarla, un grupo de manifestantes encontró al fiscal en un café. Fue golpeado y sufrió quebraduras de cuatro costillas.

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