Una madre de 29 años, a quien le quitaron sus cuatros hijos (de entre 3 y 13 años), reclamó al Juzgado de Familia y el Menor que le respeten el régimen de visita y que traigan a Santa Rosa a dos de sus hijos. Además, reveló que la más pequeña, a la que vio ayer, tenía un moretón en la pierna y le contó que “me pegan”.
Contó que una vez le quisieron quemar la casa: se incendió una parte del techo.
Dijo que desde enero de 2012 no puede ver a sus hijos. “Luis (13) está en INAUN, Walter (1) y Darío (8) en Acha, con una familia sustituta, y Cindy (de 3 años) con otra familia sustituta. Cuando me los sacaron, me dijeron que iban a estar todos juntos y los separaron”, dijo.
“Una cuñada mía, que los hermanos son policías, los pidió. Pero no se los dieron. ¿Por qué los separan?”, dijo.
“A la jueza no la pude ubicar. Hace más de 20 días que le pedí audiencia. No me escucha. tengo una hora de visita al mes, cada dos meses. No puede ser. Por mí, pero lo más importante por los chicos”, dijo la mujer que estaba con una crisis de nervios. Amenazó autoagredirse antes de acceder a hablar con un cronista de El Diario.
Aseguró que “el juez de Familia anterior les dijo que hacían todo mal. Que no cumplían con los horarios de visitas”. Además dijo que sus hijos le contaron que “no fueron a ningún control médico”.
Un encuentro doloroso
Gómez relato que, durante el encuentro de ayer a la mañana, su hija Cindy le contó que la golpeaban. “Me pegan”, dijo ella. Mostró un video grabado en un celular. “Cómo puede ser que venga cualquiera y nadie se fije como tratan a los chicos”, dijo.
“A mí me acusaron de todo: que vendía drogas, que los dejaba en la calle, que no los cuidaba; que me gastaba el salario”, dijo la mujer.
Aunque sigue el tratamiento psicológico y el psiquiátrico, pide que la escuchen: “Cómo no me voy a volver loca si me sacan a mis hijos”, dijo Natalia Gómez. De todos modos, dijo que cumple con ese tratamiento.
Mientras el cronista de El Diario entrevistó a Gómez, el comisario Marcelo Beninato ingresó a la vivienda. Lo hizo para que Gómez acceda a un control médico, ya que ingirió pastillas e intentó lesionarse. Después de unos minutos, la mujer (que relató al jefe policial la frustración por la situación que padecía) accedió a ser trasladada para su atención.
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