El contratista que remodeló su casa en Indio Cuá declaró que cobró 245.929 dólares en efectivo y sin factura. Es solo una pieza del rompecabezas patrimonial de un funcionario que, desde que asumió, comprometió casi un millón de dólares que sus ingresos no explican.
¿Cómo se paga una cascada de US$3.500? La respuesta, en el caso de Manuel Adorni, es en efectivo, sin papeles, sin rastro.
Este lunes declaró ante el fiscal federal Gerardo Pollicita el arquitecto Matías Tabar, contratista a cargo de las refacciones en la casa que el jefe de Gabinete tiene en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz. Dijo que las obras costaron 245.929 dólares y el funcionario las pagó sin registro de por medio, en cuotas, en persona, con billetes verdes que sacaba no se sabe de dónde. Una pregunta que atraviesa toda la ruta del dinero de Adorni.
El punto de partida: un funcionario de clase media (en el papel)
Cuando Adorni asumió como vocero presidencial en diciembre de 2023, su primera declaración jurada –presentada el 29 de enero de 2024– dibujaba un perfil patrimonial modesto. Dos inmuebles: un departamento de 115 metros cuadrados en la calle Asamblea, en Parque Chacabuco, comprado en 2014 con hipoteca cancelada en 2019, a nombre de él y su mujer; y un departamento de 107 metros cuadrados en La Plata, recibido por donación familiar en 2016. En cuentas del exterior, unos diez mil dólares al tipo de cambio de entonces. En cajas de ahorro locales, 182 mil pesos. En efectivo, 2.400 dólares. Patrimonio total declarado: 11,6 millones de pesos.
Pero en un año la DDJJ saltó el 500%. La declaración correspondiente al período 2023 –presentada en noviembre de 2024, fuera de término– mostró un patrimonio que había trepado de 11,6 millones a 61 millones de pesos en apenas meses. Un incremento de más del 500%. La explicación de Adorni: préstamos familiares y la revaluación de los bienes. Concretamente, 42.500 dólares en efectivo provenientes de dos fuentes: su madre, Silvia Pais, y una jubilada de 95 años llamada Norma Zuccolo, descrita como familiar.
Manuel Adorni y su esposa, Bettina Angeletti.El salto a la vida de rico
Tres meses después de asumir, Adorni y su esposa Bettina Angeletti incorporaron a su patrimonio una Jeep Compass Sport 2.4 modelo 2021. En la declaración jurada, el origen de los fondos figura como “venta de activos”, sin precisar cuáles. El valor de mercado de ese vehículo, según estado y kilometraje, oscila entre 20.000 y 30.000 dólares. El Renault Captur que tenía en un 50% desapareció del patrimonio declarado con valor cero, que en el sistema de la Oficina Anticorrupción generalmente indica una venta, aunque en el siguiente año volvió a aparecer
El 20 de junio de 2024, Adorni y Angeletti viajaron a Bariloche con sus dos hijos. Volaron por Aerolíneas y se alojaron cinco noches en el Llao Llao Hotel & Resort. La cuenta incluyó casi 5 millones de pesos de hotel y más de 2,4 millones en excursiones y comidas. Total: alrededor de 9,1 millones de pesos. La familia se fue sin pagar; la deuda se canceló tres meses después desde una cuenta bancaria. En ese momento Adorni cobraba menos de tres millones de pesos netos como vocero presidencial. Su esposa era monotributista en una categoría baja.
El 29 de diciembre de ese año, la familia partió hacia Aruba en cuatro pasajes de Latam en clase premium, a 1.450 dólares cada uno: 5.800 dólares solo en vuelos. La estadía sumó otros 8.674 dólares. La Dirección Nacional de Migraciones no tenía registrado ese destino: Adorni figuraba con un vuelo de ida a Perú y otro de vuelta de Ecuador. La fiscalía de Pollicita confirmó el periplo recién en abril de este año.
Una de las planillas del presupuesto del contratista Matías Tabar.
Pero entre viaje y viaje, en noviembre de 2024, el matrimonio compró la casa del lote 105 en Indio Cuá. El country está sobre la Ruta 6, a 82 kilómetros de CABA: 61 hectáreas, cancha de golf de 18 hoyos, caballerizas, canchas de tenis y fútbol. Los inmuebles del predio cotizan entre 90.000 y 200.000 dólares.
El vendedor, Juan Ernesto Cosentino, declaró ante la fiscalía que Adorni le propuso primero pagar solo 20.000 dólares en efectivo y cubrir los 100.000 restantes con una hipoteca sobre el departamento de Asamblea. Cosentino rechazó. La operación se cerró en 120.000 dólares, con un préstamo no bancario por 100.000 dólares que Adorni tomó de dos mujeres –una retirada de la Policía Federal y su hija–, presentadas por la escribana interviniente, al 11% anual. A eso se sumaron 5.000 dólares de ingreso al country. El departamento de Asamblea, que ya había sido hipotecado cuando Adorni lo compró en 2014, volvió a ser usado como garantía.
Adorni omitió incluir Indio Cuá en la declaración jurada correspondiente a 2024 que presentó ante la Oficina Anticorrupción. La agregó recién cuando la investigación judicial sobre su patrimonio ya estaba en marcha.
Las obras: 245.929 dólares en efectivo, en negro, en cuotas
Sobre la casa del country la declaración de Tabar tiene otra dimensión. Según el testigo, el trato con Adorni se cerró el 14 de septiembre de 2024 con un presupuesto inicial de 94.000 dólares. Después vinieron los extras: cascada en el patio, jacuzzi, mármol travertino en la pileta, porcelanato, parrilla, isla de cocina. El presupuesto trepó a casi el triple. Y el método de pago nunca varió.
La casa en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, de la esposa de Adorni.
Noviembre de 2024: 35.000 dólares en efectivo. Diciembre: 20.000. Abril de 2025: 30.000. Mayo: 100.000. Junio: 30.000. Julio: 50.000. Al cierre de obra quedaban 20.929 dólares que Adorni también saldó. Siempre en mano, siempre en el country, siempre sin factura. El valor total de las refacciones duplicó el precio de compra de la propiedad. La cascada sola costó 3.500 dólares.
Para entonces, el dinero que Adorni tenía declarado al cierre de 2024 –48.720 dólares– ya lo había gastado en Aruba, en el Llao Llao, en la seña de Caballito y en la cancelación parcial de la primera hipoteca. Solo esos tres ítems superaban en más de 25.000 dólares lo que figuraba en sus cuentas. Y las obras de Indio Cuá recién empezaban.
2025: el departamento de Caballito y la arquitectura financiera
En mayo de 2025, un desarrollador inmobiliario llamado Pablo Martín Feijoo –allegado a Adorni, sus hijos van al mismo colegio– compró en 200.000 dólares un departamento de casi 200 metros cuadrados en la calle Miró al 500, en Caballito. El inmueble había estado publicado por su anterior dueño, el exfutbolista Hugo Morales, en 375.000 dólares. La operación figuró a nombre de dos jubiladas: Beatriz Viegas, madre de Feijoo, y Claudia Sbabo. Ambas declararon que Feijoo condujo la operación y que no conocían a Adorni; lo vieron solo el día de la firma.
Feijoo declaró que su plan era refaccionar y revender en 345.000 dólares. Pero apareció Adorni y dijo que solo tenía 30.000 dólares disponibles. Acordaron escriturar en 230.000 dólares: 30.000 al contado y 200.000 financiados en una segunda hipoteca sin intereses, en doce cuotas. Por fuera de la escritura, Feijoo dijo haber acordado un pago adicional de 65.000 dólares, todavía no cancelado. El precio real de la operación, según la propia declaración de Feijoo: 295.000 dólares por un departamento que la inmobiliaria estimaba en 345.000.
Parte de las fotos de venta del departamento de Adorni en Parque Chacabuco.
La arquitectura del financiamiento tiene su propio perfil. Ninguna de las dos hipotecas que pesan sobre el patrimonio de Adorni es bancaria. Las acreedoras de la primera –la de Indio Cuá– son una retirada de la Policía Federal y su hija. Las de la segunda –la de Caballito– son una jubilada y una afiliada al PAMI. Ambas hipotecas vencen en noviembre de 2026. En seis meses, Adorni deberá cancelar 270.000 dólares de capital, más intereses, más los 65.000 del acuerdo de palabra con Feijoo. Por eso vende el departamento de la avenida Asamblea por unos US$285.000, monto que le permitiría cancelar las deudas comprometidas.
Lo que la declaración jurada no dice
Los gastos corrientes que la causa le anota a Adorni también tienen peso propio. Las expensas del departamento de Asamblea son 500.000 pesos mensuales. Las de Indio Cuá, 700.000. A eso se suman impuestos y mantenimiento de seis propiedades, patente y seguro de la camioneta, colegio de dos hijos y servicios varios. La central de deudores del Banco Central muestra que las deudas mensuales en el Banco Galicia llegaron a superar los 10 millones de pesos en el caso de Adorni y los 15 millones en el de su esposa.
El total comprometido desde que asumió, sumando pagos realizados y deudas vigentes, supera los 800.000 dólares, según un relevamiento del diario La Nación. El salario bruto de Adorni fue de 3,5 millones de pesos hasta enero de 2026, cuando un decreto de Milei lo llevó a 7,1 millones –menos de 5.000 dólares al tipo de cambio oficial–.
En febrero de este año, Adorni viajó a Punta del Este en un vuelo privado junto a su familia y el periodista Marcelo Grandio. La ida –4.830 dólares– fue facturada por la empresa AlphaCentauri a la productora de Grandio. La vuelta costó 3.000 dólares. Poco después, en marzo, la causa se activó judicialmente cuando trascendió que Angeletti había viajado en la comitiva oficial a Nueva York durante la Argentina Week: el regreso de ese vuelo costó 5.154 dólares.
Adorni dijo que los números que circulan son falsos, que el contratista miente, que analiza denunciarlo. Con el secreto fiscal y bancario ya levantados, los investigadores trabajan sobre una pregunta que el funcionario todavía no respondió: de dónde salió la plata.
La ruta del dinero sigue abierta.


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