"¡Rusia sin Putin!", piden las Pussy Riot tras ser liberadas

"¡Rusia sin Putin!", piden las Pussy Riot tras ser liberadas
Las dos últimas integrantes de la banda punk que fueron encarceladas salieron de prisión; criticaron al gobierno "totalitario"
Tan combativas y críticas con el gobierno de Vladimir Putin como cuando fueron condenadas a prisión, en 2012, las dos últimas integrantes encarceladas de la banda de música punk Pussy Riot , María Alekhina -o Masha- y Nadezhda Tolokonnikova -o Nadia-, fueron liberadas ayer, tras beneficiarse de una amnistía decretada por el presidente y aprobada la semana pasada por la Duma (Cámara baja).

"No creo que esta amnistía sea un gesto humanitario, sino más bien una acción propagandística. Si hubiese tenido la posibilidad, la hubiese rechazado", dijo Masha, de 25 años, tras dejar su celda en la región de Nizhni Nóvgorod, unos 400 kilómetros al este de Moscú.

"¡Viva Rusia sin Putin!", proclamó, por su parte, Nadia, de 24 años, pocas horas después, al cruzar el umbral del portón de la cárcel en la ciudad siberiana de Krasnoyarsk.

Su liberación ocurrió apenas tres días después de la del ex magnate del petróleo y opositor al Kremlin Mikhail Khodorkovski, indultado inesperadamente por el presidente ruso tras pasar más de diez años preso por cuestionar al gobierno de Putin.

Muchos interpretaron estas liberaciones como un intento del presidente de mejorar la imagen de Rusia de cara a los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en febrero de 2014.

Ambas jóvenes -junto a Yekaterina Samutsevich, de 29 años y en libertad condicional desde octubre de 2012 por decisión- habían sido detenidas en marzo de 2012 por "vandalismo" e "incitación al odio religioso", y purgaban una pena de dos años de detención por cantar una "plegaria punk" contra Putin, en la catedral de Cristo Salvador de Moscú. Su condena se cumplía el próximo mes de marzo.

Tanto Masha como Nadia lanzaron ayer duras críticas contra Putin. "Mi actitud hacia el presidente no cambió", dijo Masha, que denunció que la amnistía propuesta por Putin tiene un alcance muy limitado, ya que sólo abarca al 10% de los presos políticos y a una pequeña fracción de las mujeres encarceladas que tienen hijos.

Masha, además, adelantó que tanto ella como Nadia se dedicarán de aquí en adelante a la defensa de los derechos humanos.

Ayer, de hecho, tras dejar la prisión, se reunió con activistas de la ONG regional Comité contra las Torturas para tratar las denuncias que ella misma había hecho durante su tiempo en prisión.

"Espero que trabajemos juntas y aprovechemos la experiencia de estos dos años. No creo que haya perdido el tiempo. Adquirí una experiencia única. Maduré y conocí a este Estado totalitario desde su interior", aseveró, por su parte, Nadia, madre de una niña de cinco años.

Visiblemente más delgada y con el pelo más largo, pero con el mismo espíritu rebelde, la integrante de Pussy Riot explicó que "toda Rusia funciona igual que la colonia penitenciaria. Por eso es tan importante cambiar las colonias, para que Rusia también cambie''.

En tanto, la Iglesia Ortodoxa rusa, que jugó un papel clave en el caso de las Pussy Riot, dijo estar "abierta al diálogo" con ambas integrantes del grupo si evitan provocaciones.

Para el padre Vsevolod Chaplin, jefe del departamento para las relaciones entre el Patriarcado y la sociedad, "estas damas no están del todo perdidas para el reino de los cielos. Dios las ama también a ellas, como a todos sus hijos, pero espera su arrepentimiento".

Nadia le tendió la mano: "Si quieren hablar conmigo, hablaré con ellos. No estoy ofendida". Pero Masha dijo no arrepentirse de su "plegaria punk" contra Putin: "Estamos listas para repetirla. Pero quisiéramos cantar la canción hasta el final", indicó. Consultada sobre cuál será el destino de las Pussy Riot, dijo que "el grupo, naturalmente, aún existe".

Comentá la nota