Moscú dijo que detectó movimientos secretos de tropas para acciones para acciones en territorio sirio.
La guerra civil en Siria dio ayer otra vuelta de tuerca luego de que Rusia afirmara que Turquía planea invadir la república árabe y que Arabia Saudita se manifestara lista para hacerlo, mientras una vasta ofensiva sirio-rusa se acerca a la norteña ciudad de Alepo en medio de combates con rebeldes que tienen apoyo turco y saudita.
La acusación rusa llegó a través del Ministerio de Defensa. Las autoridades sostuvieron que detectaron "un número creciente de señales de preparativos secretos de las Fuerzas Armadas turcas para acciones activas en territorio de Siria".
Desde la OTAN advirtieron que cualquier incursión militar en Siria generaría un riego de un enfrentamiento directo entre Rusia y Turquía.
La respuesta de Turquía no se hizo esperar. Desde Ankara, las autoridades acusaron a Moscú de intentar desviar la atención de sus propios "crímenes" en Siria y sostuvieron que Alepo enfrentaba la amenaza de un "sitio de hambruna", por lo que defendieron su "derecho" de adoptar las acciones necesarias para proteger a la población. "Los rusos están tratando de esconder sus propios crímenes en Siria. Turquía tiene todo el derecho de tomar cualquier medida para garantizar su propia seguridad", dijo ayer un vocero de la oficina del primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, bajo condición de anonimato.
El premier dijo que el "corredor humanitario logístico" entre Turquía y Alepo estaba "bajo la invasión de combatientes extranjeros y fuerzas del régimen (sirio) con apoyo de aviones rusos". En ese sentido, agregó que “lo que quieren hacer hoy en Alepo es exactamente lo que hicieron antes en Madaya, un sitio de hambruna", en alusión a otra ciudad siria asediada por el Ejército.
Alepo, ubicada a sólo 50 kilómetros al sur de la frontera turca, es uno de los premios mayores en una guerra que ya ha causado más de 260.000 muertos y más de 12 millones de desplazados o refugiados desde su inicio, en marzo de 2011. La ciudad está dividida en zonas controladas por el gobierno y otras por la oposición armada. Muchos de los rebeldes que operan dentro o en los alrededores de Alepo tiene estrechos vínculos con Turquía, de la cual reciben armas y dinero.
La tensión entre Turquía y Rusia se elevó en los últimos meses luego de que en noviembre pasado un avión militar ruso que sobrevolaba la frontera turco siria fuera derribado por Ankara por haber violado su espacio aéreo. El presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que el derribo del avión, en el que murió un piloto, fue intencional porque Ankara quiere proteger las rutas de suministro de petróleo que el Estado Islámico (EI) extrae de Siria e Irak.
En otra señal de posibles ramificaciones regionales adicionales por la guerra de ya casi cinco años en Siria, Arabia Saudita dijo estar lista a enviar tropas terrestres a combatir contra el EI en Siria si así lo decide la coalición internacional liderada por Estados Unidos que combate contra ese grupo islamista radical.
En tanto, la ONU suspendió ayer las primeras conversaciones de paz para Siria en dos años luego de insalvables diferencias entre el gobierno de Bashar al Assad y la oposición potenciadas por ininterrumpidos combates sobre el terreno. El secretario general de ese organismo internacional, Ban Ki-moon, dijo que las conversaciones abiertas y suspendidas esta semana en Ginebra se vieron socavadas por los crecientes bombardeos aéreos en Siria. Estados Unidos sostuvo, sin embargo, que esperaba que el diálogo en Ginebra se reanude a fin de mes, mientras que Rusia dijo que confiaba en un reinicio para el 25 de febrero.



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