Ruptura en el PJ local y distanciamientos en el FAP

Ruptura en el PJ local y distanciamientos en el FAP
El caliente debate por la rendición de cuentas 2012 en la última sesión del Concejo Deliberante de Avellaneda, donde hubo fuertes cruces y encontronazos, terminó por avivar las llamas ya presentes que terminaron en rupturas en el bloque oficialista y en el del Frente Amplio Progresista (FAP).

La división interna del bloque del Partido Justicialista-Frente para la Victoria (PJ-FPV) era algo que salía a la luz en cada declaración de los concejales que lo conformaban. Sólo restaba la confirmación. En la última sesión, en la que se trató la rendición de cuentas del presupuesto 2012 –que finalmente fue aprobada-, los concejales de “La Juan Domingo”, agrupación que responde al ex intendente Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera, decidieron no acompañar la presentación del actual jefe comunal, Jorge Ferraresi. Esta posición no fue, ni más ni menos, que la expresión cabal de la posición crítica que, desde pocos meses después de la asunción de Ferraresi, ha adoptado el “cachismo” frente al “ferraresismo” en su búsqueda por recuperar el control político de la ciudad.

En el marco de esta contienda interna, apareció otro actor en la escena: el Frente Renovador que acompaña al intendente de Tigre, Sergio Massa. La presentación en Avellaneda de una mesa político-sindical massista, meses atrás, inmediatamente generó la pregunta de si esa nueva postura iba a repercutir en una separación del bloque oficialista. Sin embargo, sus integrantes –el presidente del Concejo Deliberante, Armando Bertolotto, la hasta ahora presidente del bloque PJ-FPV, Sandra Alice, y el hasta ahora presidente del bloque del Peronismo Federal, Martín Saraco Iglesias, se ocuparon de desmentirlo rápidamente.

En este contexto, el tratamiento de la rendición de cuentas del 2012 fue clave. Abrió una semana de negociaciones y acuerdos que derivaron en una nueva configuración del Concejo Deliberante. Por el lado del cachismo aún no hay confirmaciones. Los únicos seguros son Benicio “Pantera” Gutiérrez, Jorge Gamarra y Gustavo Breque. Sin embargo, la estrategia de quienes acompañan a “Cacho” Álvarez implicaría sumar otras voluntades. En principio, se buscaría el retorno al recinto de la edil Gladys Pestillo, actual directora Provincial de Programas, para ocupar el lugar de Rubén “Tiburón” Núñez (ferraresista) y alcanzar el número de cuatro concejales. Además, se forjaría una alianza con el bloque de Unión y Renovación por Avellaneda (UyRA), presidido por José Alessi, para que sume sus tres miembros al sector cachista y, así, alcanzar los siete votos.

El ferraresismo, por su parte, optó por un bloque dirigido por Hernán Doval y con la presencia de Verónica Juárez, Tamara Perini, Alfredo Marchesi y Ernesto Griego. A estos, se le sumarían Jorge Degli Innocenti, presidente del Consejo de Medios Audiovisuales y secretario de prensa, y Hugo Barrueco, secretario privado y de Coordinación de Gabinete. Con estas dos incorporaciones el oficialismo llegaría también a las siete voluntades.

A esta situación hay que sumarle, como se mencionó anteriormente, el surgimiento del bloque del Frente Renovador massista que será presidido por Sandra Alice y tendrá de su lado a Martín Saraco Iglesias y al presidente del órgano legislativo, Armando Bertolotto. Sobre la postura de este nuevo espacio, Alice había señalado: “Vamos a trabajar con los mismos lineamientos de la gestión de Massa, acompañando todas las iniciativas que beneficien al conjunto de la comunidad de Avellaneda, provengan del sector que provengan, y proponiendo nuestros propios proyectos e ideas para avanzar en la búsqueda de soluciones a las problemáticas que más preocupan a los vecinos de nuestra ciudad”.

Los problemas no aparecieron, únicamente, por el lado del oficialismo. El FAP también sufrió un quiebre tras el alejamiento de la concejal del Partido Socialista (PS), Maia Lata. Lata había acompañado al intendente en varias votaciones clave, entre ellas, en el tratamiento del Presupuesto 2013, votación en la cual se despegó de sus dos compañeros de bancada, los concejales del GEN, Damián Paz y Rubén Conde, que no apoyaron la presentación. Finalmente, su voto a favor de la rendición de cuentas 2012 terminó por marcar su alejamiento definitivo del FAP. En la argumentación de ese voto positivo, la concejal socialista había expresado que “hay espacios políticos que critican sólo por la crítica misma”. En el mismo sentido, dejó en claro que prefería “aportar en lo que haya que corregir y acompañar en lo que es un beneficio para el vecino”. Lata, además, justificó su alejamiento argumentando que existían “visiones distintas respecto de cuáles son las políticas públicas para Avellaneda” entre ella y sus compañeros de bloque.

Esta postura de Maia Lata puede ser muy importante en la nueva composición del Concejo Deliberante debido a que el oficialismo ferraresista podría contar con su apoyo en aquellas votaciones complejas y que requieren de la suma de cada voto.

Esta semana de cambios ha dejado un panorama difícil para el intendente de cara al año legislativo y electoral. La oposición sumaría, en el Concejo Deliberante, un total de doce votos (los siete del cachismo, los dos de la Unión Cívica Radical, los dos del GEN y el de la Coalición Cívica). En cambio, el oficialismo cuenta con los siete propios, los tres que, en principio, le aportaría el massismo y el posible acompañamiento de Lata (PS); un total de 11. Con las cosas así planteadas, en una votación voto por voto, quedaría en manos del presidente del bloque PRO, Daniel García, la decisión de desequilibrar la balanza hacia el lado opositor o bien llevar las cosas a un empate en el que tenga que dirimir el massista Armando Bertolotto como presidente del Concejo. La postura de “cooperación y crítica” que García eligió como bandera, dejará, entonces, un final abierto en cada votación.

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