Se recibieron reclamos de lugares determinados. Sin embargo, no eran ciertos.
En contacto con EL LIBERTADOR, la titular de Análisis e Impacto Ambiental, Teresita Hernández de Monjo, comentó que por segundo fin de semana consecutivo recibieron reclamos sobre domicilios particulares que no eran ciertos. "Llamó la atención que nuevamente se efectúen quejas sobre direcciones puntuales, y al llegar, no había nada", comentó la funcionaria.
Monjo recordó que hace un tiempo atrás era frecuente que algunos de los llamados terminaran siendo mentira, pero "luego se calmaron, por eso resultó extraño que se retome la mala costumbre", indicó la mujer.
En la madrugada del domingo se registraron dos denuncias falsas. La primera, comentó Monjo, se radicó sobre un domicilio ubicado en las calles Roca y Río Paraná. "Estuvimos parados un rato, pero realmente no había ningún sonido que provocara alguna molestia, ni siquiera música fuerte", señaló.
El segundo reclamo "implicó trasladarnos hasta el barrio Independencia, por lo que mientras estuvimos alejados no se pudo cubrir otros espacios", destacó la funcionaria municipal. "Permanecimos en el sitio denunciado cerca de media hora, pero realmente no pasaba nada", agregó.
Más allá de que los llamados, para Monjo, sean efectuados por bromistas, también barajó la opción de que "los realicen con el fin de que nos alejemos de otros lugares en donde sí se estén generado ruidos molestos", dijo. En este sentido, añadió que por el momento no se tomarían acciones, pero preocupa que se torne una práctica que perjudique la detección de música por los decibeles no permitidos. "Nos están tirando basura", concluyó la funcionaria.
ADVERTENCIA PROTOCOLAR
En la madrugada del domingo, las denuncias reales no fueron numerosas. La mayoría, como señaló la titular de Análisis e Impacto Ambiental, "fueron reclamos por los ruidos provocados en reuniones en casas particulares".
Por otro lado, se procedió a la clausura de un local ubicado en el barrio La Rosada, en cercanías al parque Mitre, debido a que se estaba llevando a cabo una fiesta privada sin ningún tipo de autorización. "Es un salón que no está habilitado, y no está preparado para que se reproduzca música fuerte", aseguró Monjo.
La fuente municipal explicó que si bien no se aplicó el protocolo de actuación contra ruidos molestos, "se tuvo que advertir a los presentes que se lo aplicaría en caso de que no bajaran el volumen", indicó. Cabe recordar que el protocolo permite el secuestro de sonido ante la reiteración de denuncias vecinales en una misma noche.
"En el salón de fiestas se tuvo que llegar a la advertencia ya que primero hubo una resistencia", comentó Monjo. "Pero luego de explicarles que se procedería a un emplazamiento mediante un acto para iniciar una denuncia penal, bajaron la música, hasta que se clausuró porque carecía de otras habilitaciones", añadió.
La funcionaria señaló que hasta el momento ninguna de las denuncias por ruidos molestos requirió que se aplique el protocolo, ya que previamente se advierten sus consecuencias. "Hay casos en los que se resisten a cumplir las indicaciones, y entonces debemos recurrir a la advertencia, pero hasta ahora no se lo aplicó", destacó la mujer.
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