Rubén Presenza, el varón del tango zarateño contemporáneo

Rubén Presenza, el varón del tango zarateño contemporáneo
El último entrevistado del año 2013 es Rubén Presenza. Recorremos en la nota un largo camino, desde la vida del cantor, animador y miembro de la Academia Nacional del Tango; como también su opinión sobre lo que Zárate le debe a sus históricos cantores, destacando que el mejor homenaje es que las calles de la ciudad deberían llevar nombres como Homero Expósito; el de Pontier; también nombró a Tito Alberti y cómo no, a Virgilio. Se emociona cuando habla de la gran amistad que tiene con Antonio Carrizo y de su mujer.

Despedimos el año con quién debe ser el más conocedor del ritmo del 2x4, hoy por hoy en Zárate es el Varón del Tango, Rubén Pre-senza que desde sus inicios nacido en esta ciudad en el barrio de Villa Fox comenzó lentamente una carrera que iba a marcar gran parte de su vida con grandes amigos y artistas gigantes de la mano del tango. Disfrutemos de esta gran entrevista a un ícono de nuestra ciudad.

¿Cómo estaba compuesta tu familia y donde naciste?

Mi papá trabajaba como obrero en el frigorífico y mi mamá era ama de casa y modista. Tengo una hermana menor.

¿Cómo recordás al barrio en tu infancia?

Yo creo que muy feliz. Fui muy mimado y vivía en una casa pegada a mis abuelos maternos y al frente estaban mis abuelos paternos. Mi mamá era la mayor de sus hermanos al igual que mi papá, o sea todos mis tíos me mimaron mucho durante cinco años hasta que nació mi hermana. Así que salí malcriado, desagradecido (risas) porque todos ellos eran de Boca y yo salí hincha de Independiente.

¿A qué escuela fuiste?

Fui a la Escuela Nº 6 que quedaba muy cerquita de mi casa.

¿Cómo era tu barrio?

Me costaba mucho llegar a mi casa cuando salía de los boliches porque las calles asfaltadas eran hasta Justa Lima; a partir de ahí eran de tierra y muy oscuras. Cuando llovía había mucho barro, no era fácil pasar.

¿Cómo eran aquellos tiempos jugar en Villa Fox?

Jugábamos a la pelota en la calle todos los días durante el día. Sí, me gustaba jugar al fútbol, pero más al básquet.

¿Dónde hiciste la secundaria?

Fui a la Escuela Industrial. También fui muy vago; hasta de grandecito. Era de estudiar muy poco. Pero cuando me tocaba rendir los exámenes los hacía y rendía. Por eso, era muy vago.

¿Cuál fue el club de tu adolescencia?

Y fue Defensores Unidos y hacía todo ahí. Después cuando fui más grande y todos iban al Club Náutico Zárate me hice socio y ahora soy socio vitalicio de ambos clubes. Por los años ’60 se formó la revista CADU y la fundé yo.

¿Adónde te tocó la colimba?

La hice en Campana. Yo la pasé bien, quizás porque era vago. Sabés como me bailaban, un montón de veces (risas). Y estuve 14 meses. Los suboficiales eran macanudos, más adelante nos juntamos todos; pero apretaban porque era vago pero siempre fue jodiendo. Pasábamos mucho tiempo adentro, porque era el gobierno de Frondizi en los años ‘60 y ‘61 donde había mucho acuartelamiento, entonces no salíamos. De todas formas, nosotros bus-cábamos la forma de escaparnos (risas).

¿Cuándo empezaste a respirar el tango?

Uno de mis tíos, un día llevó una vitrola eléctrica y vivía frente a mi casa. Entonces cuando salía del frigorífico me hacía escuchar a Gardel, Troilo, y me hizo gustar el tango. Era preferencial en la familia el tango. Me acuerdo que cada tres discos había que cambiar la púa y ahí era donde yo escuchaba. Después de la colimba yo animaba fiestas, estaba en una orquesta donde yo hacía la presentación y la vendía. Se llamaba Pedro Defasio y su orquesta. Hace poquito tiempo que murió, Pedrito. Él con Cándido Cataldo y “Chiche” Tedesco eran los tres bandoneones. Darío Baigros en violín junto con Enrique Robles, en el contrabajo estaba Fernando Micheletti y en el piano “Cacho” Monzón. Luego se iban turnando en los cantores, siendo jóvenes teníamos un grupo muy lindo donde íbamos a tocar en las noches. En el servicio militar ya ganaba plata con estas fiestas; y cuando pedía permiso para salir porque actuaba, a veces no me dejaban pero ellos sabían que yo me escapaba, entonces un sargento me dice: “A las siete se entrega la guardia”, que bien que estuvo (risas). Tenían que estar los dos soldados ahí. Existían esos códigos. Por eso no tengo malos recuerdos de la colimba.

¿Cuándo llega a tu vida Celia?

Nos conocimos en la Esso de Campana. Yo tenía 25 años y ella estaba en la parte marítima y yo en refinería. Pero a veces los muchachos nos juntábamos, hacíamos fiestas donde bailábamos y ahí la vi a ella. Y desde ese día nunca más nos separamos. Hace ya 49 años que estamos juntos, tuvimos dos hijas, la mayor es psicóloga, tiene su empresita de psicodiagnóstico en Buenos Aires; y la más chica se recibió de abogada también en Capital así que quedamos solitos en Zárate.

¿Cuáles son los amigos que conservás de aquellos tiempos hasta hoy?

A uno solo. Hay algunos más que vemos de vez en cuando. Pero quedó uno que es Eduardo Tártara pese a que él no era de mis primeros amigos. Porque mis amigos venían todos del básquet y jugaban bien. Y después Eduardo Tártara estaba en Defensores Unidos con la gente de tenis, es decir, que no nos veíamos mucho. Después con el tiempo hubo menos deporte y nos juntábamos más.

¿A qué edad empezaste a jugar al básquet?

Empecé a los trece o catorce años y dejé a los dieciocho cuando llegó el tango, la noche, y el baile.

Ahora el tango se escucha cada vez menos…

Yo en la actualidad lo veo más cuando viajo a Buenos Aires es-pecialmente a jóvenes -si son mú-sicos- y les pega el tango de una manera muy fuerte. Les gusta mucho. Quizás sea la dinámica que existe hoy, es moverse más intensamente. Antes se escuchaba más música hoy en día no es tan así. Yo recuerdo que cuando los chicos se recibían era muy común que ese quinto año convoque a una conferencia y no a romper todo, o desnudarse, o lo que sea.

¿Qué otras cosas te hizo pasar el tango? O sea, los grandes momentos…

Yo frecuenté mucho en Zárate, porque acá se escuchaba muchísimo. Conocí gente importante. Recuerdo que de muy pibe veía a Antonio Carrizo y luego muchas veces lo tuve en mi casa comiendo, y no podía creer eso; más cuando en un tiempo llegué a ser amigo de él, ¿cómo ocu-rrió? No tengo ni idea. Y todo fue por el tango. Aparte yo tenía tanta admiración por Carrizo que marcó algo muy importante en mí. Estuve en su cumpleaños número ochenta; una fiesta hermosa, me acuerdo porque había muerto Rogelio Frigerio. Fui amigo también de Osvaldo Pugliese, tuve un amigo muy grande que me enseñó a escucharlo, a entenderlo de otra manera, se llamaba Héctor Ernié.

Con los cantores locales, ¿con quién tuviste más afinidad?

Con Homero Expósito. Él me llevaba bastantes años pero me acuerdo que lo íbamos a escuchar, nosotros no hablamos, solo queríamos escucharlo. Con Vir-gilio tuve una cierta amistad pero más una admiración. Existía un gran respeto. Con Homero como a Virgilio le podía preguntar algunas cosas cuando eran más conocidos y ellos te respondían.

¿Qué deuda tiene Zárate para con el tango?

Nosotros tenemos un amigo en común que llama Segismundo Holzmann y se endilga ser el creador de homenaje tras homenaje; quizás tengan razón. A mí me gusta que los homenajes se hagan para recordar a las personas. Se tienen que hacer calles con los nombres: Homero Expósito; Tito Alberti; Virgilio Expósito; a Pontier; esos grandes artistas tienen que estar presentes en la ciudad.

¿Qué les debe Zárate a estos grandes artistas?

Les debe un homenaje como se merecen.

Y llegaste a ser miembro de la Academia Nacional de Tango..., ¿qué significó eso?

Eso gracias a los hombres como Homero, Virgilio, Pontier; hay varios como yo que quizás también se merecían estar ahí. Quizás me eligieron porque siempre estuve cerca del tango y de ellos. Así que el diploma académico me lo entrega Aldo Arrighi que era intendente en su momento.

¿Qué te faltó hacer por el tango?

Me faltó poder homenajear a estos grandes artistas lo mejor que se pueda. Sigo con la idea de nombrar calles de la ciudad con nombres de estos grandes artistas. Pero imagínate que alguien lea esos nombres en las calles, y se pregunte, ¿quién fue esa persona?...; entonces superaría el paso del tiempo.

Si hoy viene Dios y te daría a elegir una vida ¿elegirías la que tuviste?

Pienso que sí, porque debe ser así; uno la experiencia que tiene a los 40 años no la tiene a los 20 años; pero a esa edad tiene que cometer los errores de ser joven y no tener tanta experiencia, me parece muy normal.

¿Cómo te gustaría que la ciudad un día te recuerde?

Como un buen tipo, que vivió bien y que fue un gran amante del tango...

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Cuando se le preguntó sobre ¿qué le diría a la gente de Zárate hoy si tuviera la posibilidad que todos lo estén escuchando? Rubén dijo: “Que conozcan un poco la historia por la gente que hizo algo por su ciudad. Que hablen de los próceres de Zárate y que conozcan el pasado de los grandes artistas que pusieron a la ciudad allá arriba a nivel nacional. Me emocionaría mucho que tengamos calles con nombres de estos importantes músicos que formaron parte de nuestra gloriosa historia”.

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Ficha Técnica

Nombre y Apellido: RUBEN SALVADOR PRESENZA

Fecha de Nacimiento: 1° de MARZO de 1939

Lugar: ZARATE

Religión: CATOLICO

Signo en el Zodíaco: PISCIS

Estado Civil: CASADO

Estudios Cursados: SECUNDARIOS

La Familia

Padres: JOSE PRESENZA y CAMILA CAVUTO

Hermanos: LETICIA PRESENZA

Cónyuge: CECILIA RAQUEL COLTELLI

Hijos: MARIA CECILIA (47) y MARIA PAULA (45)

Ping - Pong

COLOR: Rojo

AUTO: Honda Fit

MUSICA: Tango

PALABRA:. Paz

ACTOR: Arturo García Bur

ACTRIZ: Norma Leandro

PELICULA:. Los Isleros

LIBRO: El Engranaje

CANTOR: Carlos Gardel

CLUB: Independiente

CLUB Local.: Defensores

POLITICO: Arturo Frondisi

CONDUCTOR:? Antonio Carrizo

LOCUTOR: Cacho Fontana

PERIODISTA: J. Morales Solá

ADMIRA: Papa Francisco

ROPA: Formal

CIUDAD: París (Francia)

ANIMAL: Caballo

ESTACION: Otoño

HOBBIE: Colección Tango

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