El presidente del Partido Justicialista pampeano estuvo ayer en General Pico. En diálogo con el periodismo, afirmó que nunca vivió una situación como la que presente actualmente el partido, con una gran cantidad de sectores internos, en lo que admitió la incidencia de la división que existe en el peronismo nacional.
-¿Cómo definiría la situación actual del Partido Justicialista en la provincia?
-Es una situación compleja, como yo nunca había vivido en cuanto a la cantidad de sectores internos que hay, y que, en el fondo, no tengo muy claro qué es lo que separa a unos de otros. Comprendo las divergencias, porque son naturales, pero la verdad es que me duele cuando esas divergencias llegan a la difamación y el agravio, lo que hace más difícil el acercamiento.
-¿Puede ser una especie de reflejo de lo que ocurre en el orden nacional en su partido?, porque pocas veces se han percibido enfrentamientos internos tan extremos, tan contundentes.
-Por supuesto; no hay ninguna duda. Es el contexto actual del partido, que realmente está dividido. Y ha tenido una incidencia en La Pampa como pocas veces se dio; siempre habíamos cuidado que esas divergencias en el orden nacional no se trasladaran a la provincia. Tal vez la única vez que incidieron en alguna medida fue cuando la interna Menem-Cafiero, pero se superaron a los diez días. Ahora la cosa es más complicada.
-¿De cuántos sectores internos estamos hablando?
-¡Qué sé yo!; ¡si debe haber un dirigente por manzana! Está el sector del Gobierno provincial, la Plural, Convergencia, el sector de Robledo que no me acuerdo como se llama, el de Lezcano, el Evita, el Martín Fierro… En fin, son muchos. Yo tengo la posibilidad de hablar con todos, pero a veces estoy hablando con alguien y no sé muy bien de qué sector es, de verdad.
-¿Eso es necesariamente negativo?, y en todo caso, ¿se puede hacer algo para modificar ese escenario?
-Y…, es algo complejo. Estamos tratando de decirles a todos que está bien que existan divergencias, pero que la mesa es común, es una sola. De todos modos no creo que el peronismo se vaya a suicidar, no se podría ser tan torpe. Estamos recorriendo los pueblos, aconsejando que traten de alcanzar la unidad del partido, que hablen con los dirigentes de sus sectores para encontrar la manera de que, al menos, podamos convivir aún con disidencias, aunque sé que no es fácil.
-En los últimos años se ha hablado de la confrontación entre los sectores que encabezan usted y Carlos Verna. ¿Eso sigue siendo tan así, o se ha producido algún acercamiento?
-Es posible que haya mayores posibilidades de diálogo entre los dos sectores. De todos modos, si bien es cierto que tuvimos distanciamientos, tanto con Carlos como con Jorge, entre nuestra gente nunca se cortó el diálogo por completo. Lo que pasa es que algunos tomamos un camino y otros otro. Pero si uno habla con los peronistas de los pueblos, de todos los lugares que visitamos, esa gente tiene realmente una gran adversión a las divisiones y a la difamación, y pretende que haya unidad más allá de algunas diferencias inevitables.
-Pero no parece algo sencillo de lograr.
-Depende; en realidad habrá elecciones internas, cada cual elegirá su candidato y listo. El justicialismo ha dado muchas veces muestras de que puede hacerlo, y yo estoy dispuesto a sentarme a hablar con todos.
-Juan Carlos Tierno se ha acercado al gobernador Jorge; dijo que le ofreció algo así como su colaboración. ¿Le llamó la atención, y también se sentaría a hablar con él?
-Es otra cosa. Primero voy a hablar con los peronistas; los que se fueron veremos si vienen y en una de esas podemos hablar algo. Me parece bien que haya hablado con el Gobernador; no hay problema. Será peronista, no sé, pero ahora está en otro partido.
-¿Y su relación con el gobernador Jorge cómo es?; ¿sigue sin hablar con él o ahora ha cambiado la situación?
-Es cierto, no tenía ningún contacto con él. Pero hace cerca de un año, más o menos, hemos vuelto a conversar y de alguna manera la situación se distendió. Incluso compartió conmigo algunas cosas de su gestión, en una relación que antes no teníamos. Si, eso cambió. Es más: volví a entrar a Canal 3 después de diez años, y aunque no me crea tan importante fui senador seis años y alguna cosa que otra hubiera tenido para contarle a los pampeanos. Eso puede ser otra señal de que el distanciamiento que teníamos, y que yo no había buscado, ya no es igual.
-Hace muchos años, en un congreso de su partido, usted dijo que el día que la oposición “se avivara” y se uniera, el peronismo pampeano iba a tener muy serios problemas. ¿Esa frase podría tener vigencia en la actualidad?
-Por supuesto. Es cierto que hay un núcleo peronista importante, pero con eso solo no alcanza para imponerse en un proceso electoral. Hay que agregarle otros valores, candidatos que tengan consenso en la sociedad. Hay que tener en cuenta que hay generaciones nuevas que hacen otro tipo de calificaciones, evalúan las cosas de otra manera, han vivido otras circunstancias porque se han criado en la democracia. Nuestra generación venía de dieciocho años de proscripción; es otra cosa. Cuando fui candidato en 1999 el peronismo llegó a los cien mil votos, el 58 por ciento, algo que aún no ha sido superado. Pero con los años ese nivel de adhesión fue disminuyendo. La última elección la ganamos con el 38 por ciento; podría decirse que anduvimos arañando. Y estas divisiones también contribuyen a eso, por supuesto. Pero bueno, las cosas están así. Yo seguiré tratando de que haya unidad. El pueblo de la provincia ya me juzgó; me hizo cuatro veces gobernador, una vez vicegobernador, dos veces senador y una vez diputado. Es decir que algo puedo aportar, supongo. No tengo resabios personales con fulano o mengano, aunque algunas cosas me hayan dolido. Agarré la presidencia del partido en un momento que no era precisamente fácil. Sigue sin serlo, aunque hoy algunas cosas hayan mejorado un poco. Pero hubo un momento en el que lo único que recibía eran sopapos, y me los tiraba cualquiera. Creo que puedo aportar algo para alcanzar esa unidad de la que hablo.
-¿Su adhesión al gobierno de Cristina Fernández es incondicional, o preferiría que algunas cosas fuesen distintas?
-Yo soy consecuente con el Gobierno nacional, no obsecuente, que ya tiene bastantes. Lo que me preocupa en particular es la inflación, que más allá de las razones que se puedan esgrimir no se puede negar y es un problema muy serio. Era muy amigo de Néstor Kirchner, y al poco tiempo de asumir la presidencia me llamó por teléfono para charlar y me preguntó qué opinaba de su gestión. Le dije que me parecía que estaba muy confrontativo, que no creía que le conviniera. Pero la verdad era que iba aumentando su consenso en la población, así que tan mal no le iba. Ahora no sé que decir. La verdad es que con la Presidenta hace mucho tiempo que no hablo. Me parece que es imprescindible que se tome alguna medida con la inflación, porque es algo que va distanciando paulatinamente a la gente del Gobierno.
-¿Su hijo Espartaco va a ser candidato a diputado?
-Está trabajando para ello, es cierto. Y la verdad es que me enorgullece que se meta en política en el peronismo. Trataré de ayudarlo como pueda, y si es incompatible con mi cargo dejaré el cargo y listo.



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