Con Rozas al margen, Ayala va camino a enfrentar a Peche en elección interna

Con Ángel Rozas en la vicepresidencia de la Unión Cívica Radical, dedicado al “armado nacional” de la candidatura presidencial de Ricardo Alfonsín, en Convergencia Social hay rienda suelta a las aspiraciones. Aída Ayala parece consolidar su pretensión de ser candidata a gobernadora y da señales muy claras a Carim Peche para competir en una elección interna, si fuera necesario.
El diputado saenzpeñense parecía el número puesto para esta carrera, pero la intendenta capitalina no cede un paso en su aspiración e intenta construir una imagen que va más allá de su propio partido en busca de espacio y vuelo propio. De ahí las reuniones con el gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, y con el ex presidente de la Nación Eduardo Duhalde.

La falta de “cuna radical” de Ayala no es un demérito sino parece ser sólo un dato anecdótico de cierta dirigencia que quiere poner el ojo en su paso por Acción Chaqueña, que abandonó para sumarse a la UCR y Alianza Frente de Todos como candidata a edil en 1999, siendo luego presidenta del Concejo Municipal durante la intendencia de Benicio Szymula.

Ni Ayala ni Peche hacen demostraciones de fuerza ni alineamientos visibles de los dirigentes que ya los acompañan. Ambos muestran un notorio recato para no confrontar cuando aún falta mucho para llegar a la recta final de esta carrera por la candidatura a gobernador, en una competencia que parece no será fácil ante Jorge Capitanich, quien está dispuesto y trabaja todos los días en busca de un segundo mandato.

La UCR vive un tiempo extraño en que la libertad dejada correr en nada se parece en los tiempos en que Rozas marcaba los tiempos y el libreto por ejecutar. El caudillo mantiene notoria influencia en la UCR y adyacencias pero deja hacer. Sus allegados dicen que prefiere mantener distancia del tironeo entre Ayala y Peche, que con bajo perfil van juntando adhesiones.

En lo que parece no querer ceder un milímetro es en la expulsión de Juan José Bergia, como si fuera algo personal, más allá de la explicación política que se le da al asunto. Lo cierto es que el Mopar se prepara para disputar la elección interna abierta de la UCR en 2011 mientras reclama judicialmente la rehabilitación electoral de su líder, a quien sacaron del padrón tras ser expulsado por la convención partidaria.

Nadie se puede apropiar de los votos de la UCR, pero no es lo mismo que Bergia sea reconocido como parte de ese partido a que se lo condene al exilio, como único remedio por disentir con el caudillo de General Pinedo, sea cuales fueren los argumentos porque todos tienen como punto de partida su elección de presidente de la Cámara de Diputados.

Este es un tema que en algún momento deberán afrontar Ayala o Peche porque el Mopar querrá mostrar su peso interno en la UCR y no se podrá eludir a la Lista Naranja en el intento de medir fuerzas en las urnas, ya con o sin Bergia. La proximidad de decisiones mayores, como las que deberán abordarse, inexorablemente el año que viene, pone al tema en su lugar: ese también es un asunto por resolver, y no necesariamente en la justicia.

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