Rozas ya no digita candidaturas electivas en Convergencia Social

El congreso de Convergencia Social puso en evidencia que Ángel Rozas ya no hegemoniza la política de esa línea interna de la Unión Cívica Radical. La aparición temprana de las aspiraciones de Roy Nikisch, Aída Ayala y Carim Peche en la disputa por la candidatura a gobernador para los comicios de 2011 puso en evidencia el inicio de una esta etapa en la que el caudillo ya no digita candidaturas.
¿Acuerdo o elecciones internas por medio de las urnas? No se sabe. Nadie puede decirlo. ¿Podrá evitarlo quien casi ya no tiene diálogo con quienes no forman porte de la ortodoxia de su pensamiento y está más dedicado a su obligación como vicepresidente del comité nacional de la UCR y a sus asuntos particulares?

Es probable que haya una instancia compartida por un sector de Convergencia, que es el verse mutuamente cómo cada una camina en dirección a la candidatura a gobernador y luego se verá quién llega y quién queda en el camino. Y después atender el otro espacio interno, el Movimiento de Participación que lidera Juan Bergia que quiere medir fuerzas en las urnas

Otro tiempo

Esos no son datos alentadores para quien siempre detentó la toma de las principales decisiones políticas de la UCR y de la Alianza. La reunión que el sábado fue, antes que nada, un encuentro del rozismo y sin embargo el gobernador debió haber percibido, como una gran parte de los asistentes lo hizo, que le piden trabaje junto con quien no dialoga y tiene una relación muy fría: Roy Nikisch.

Ayala llevó a cuesta el peso de su liderazgo y la capacidad de alianza que dice podría exhibir en una estrategia partidaria no develada pero en la que ya trabajan no pocos dirigentes que tienen buenas relaciones con sus pares rozistas. Estos saben que soplan vientos de cambio y habrían tomado la decisión de respaldar la postulación a gobernadora de la jefa comunal de Resistencia.

Peche emergió como un líder natural propio de su comuna pero ya empezó a desandar el camino para mostrar que sus aspiraciones son serias: habría contratado a un asesor político cuya mano se vio en el discurso que pronunció en el congreso rozista. De las frases toscas y el grito de tribuna pasó a intentar hilvanar otras ideas, como aquellas que abrevan en espacios de pensamiento más desarrollados.

Aunque no le habría caído bien la opinión de Hugo Maldonado, en el sentido de que Convergencia Social cumplió un ciclo porque del llano se pasó al gobierno y del triunfo a la derrota, el ex gobernador admitió que hubo un aburguesamiento de dirigentes y militantes, en todos los niveles. Y tácito es que todo eso ocurrió cuando él ejerció el poder pleno y plenipotenciario.

Rozas es el artífice de su propio destino, pero también empujó a Convergencia, la UCR y Alianza a la derrota electoral. Los dirigentes y militantes dieron la señal de querer frenar esa caída. El ex gobernador habría percibido ese clima y Nikisch también. El escenario no le fue hostil al senador, más bien fue condescendiente para que dialogue y acuerde con quien mantiene distancia.

El caudillo no va abandonar, generosamente, todo lo que construyó. Por eso dijo que su corrimiento de la listas de candidaturas no debe entenderse como un alejamiento de la política. Seguramente podrá influir pero hay quienes le discuten, y en público, la necesidad de corregir rumbos antes de hablar de postulaciones a cargos electivos.

Es cierto que nadie estaba acostumbrado a esas prácticas en el rozismo, pero el tiempo no se detiene y "el cambia todo cambia" da paso a esta nueva realidad interna, donde se verían estrategias consensuales o distanciamientos. El tiempo dirá.

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