El Misil de Toyota se impuso de punta a punta en la final, logró su tercer triunfo consecutivo en cuatro fechas y se escapó en la cima del campeonato. El local Calamari fue tocado en el inicio y luego remontó doce lugares.
Ayer, Rossi ratificó el abrumador dominio que mostró a lo largo de todo el fin de semana, al ganar el Súper 8 (ver aparte) y luego imponerse de punta a punta en la final. Una definición que, con el Granadero cortado, al menos se mantuvo interesante por algunas peleas por ingresar al podio y un par de despistes que obligaron al ingreso del "pace car" en dos oportunidades, además de la presencia del pampeano Agustín Calamari (Toyota), que llegó decimoséptimo luego de quedar rápidamente relegado al final de la fila tras un toque.
Con esta victoria, tercera en forma consecutiva (en la primera fecha en Buenos Aires había ganado Facundo Ardusso), Rossi estiró su ventaja en el campeonato con 103 puntos; seguido por Ardusso (Fiat) con 68; Mariano Werner (Toyota) con 62; Bernardo Llaver (Toyota) con 58; José María López (Fiat) con 49 y Leonel Pernía (Renault) con 48.
Sin rivales.
Ayer, en el circuito toayense de 4.148 metros de extensión, Rossi se impuso de punta a punta con un tiempo de 34 minutos, 59 segundos y 104 milésimas, a un promedio de 170.733 km/h; seguido por Ardusso y Werner. Sólo el Flaco de Las Parejas le hizo algo de sombra al Misil en el inicio, pero luego Rossi se escapó y nadie pudo alcanzarlo, aún con dos ingresos del auto de seguridad en el medio.
Así, la pelea por el segundo y tercer lugar cobró mayor interés, con Emiliano Spataro (Renault) superando por un momento a Ardusso, que se recuperó rápidamente, y con Werner avanzando sobre el propio Spataro, también superado por Llaver a mitad de competencia.
Después, la carrera fue aburrida y, entre otros abandonos, sobresalió el del campeón "Pechito" López, tras un toque con Christian Ledesma (Honda).
Calamari la luchó.
Singular interés despertó en los pampeanos la presencia de "Tin" Calamari, que con su Toyota largó en la vigésima posición. Pero en la primera vuelta fue tocado de atrás por Ignacio Julián (VW Vento) y se fue a la tierra, para regresar en la vigesimonovena posición.
Desde allí comenzó otra carrera para él, e inició una escalada que le permitió llegar a pelear por decimosexto lugar con Ledesma en la vuelta 20, aunque finalmente finalizó decimoséptimo, con un tiempo de 35m.12s.28/1000, a 12s.166/1000 de Rossi.
De esa manera, el crédito local, que está haciendo sus primeras armas en la elite del automovilismo nacional, cerró un fin de semana positivo, pensando en continuar haciendo experiencia en la próxima carrera, a disputarse el 23 de junio en el autódromo "Oscar Cabalén" de Alta Gracia, Córdoba.
Implacable en el Súper 8.
Matías Rossi, con su Toyota Corolla, dominó los entrenamientos, la clasificación y, antes de imponerse de punta a punta en la final, también hizo "aburrido" hasta el Súper 8, al ganar las tres mangas con comodidad y dejar en claro que no había nadie en condiciones de correrlo. Desde que esta modalidad de "mano a mano" se implementó el año pasado, se disputaron doce Súper 8 y Rossi, con el de ayer, ganó seis, transformándose en un verdadero especialista.
En la mañana toayense el Misil largó la tercera manga junto a su compañero de equipo Mariano Werner, quien se despistó luego de un roce en la primera curva, dejándole al de Del Viso la pista libre para pasar a la semifinal.
En las otras mangas iniciales, José María López (Fiat) superó a Guillermo Ortelli (Renault) con comodidad; Emiliano Spataro (Renault) se impuso ante Agustín Canapino (Chevrolet), que se despistó en una maniobra calcada a la de Werner; mientras que Facundo Ardusso (Fiat) brindó el mejor espectáculo al pasar a Bernardo Llaver (Toyota) en el segundo sector.
En la primera semifinal, Rossi dio cuenta de López gracias a su mayor potencia y velocidad, pese a que se "aplaudieron" antes de ingresar a la primera curva. Y en la otra, Ardusso largó mejor que Spataro y pasó de ronda. Y en la final Rossi dejó en claro que era su fin de semana, al imponerse con contundencia ante un Ardusso que lo buscó, pero nunca lo alcanzó.
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