En octubre del corriente año la Subsecretaría de Ecología frenó el plan de extracción de ciervos y jabalíes de Parque Luro, los fuertes cuestionamientos del club de caza Mapu Vey Puudú.
Casal indicó por otra parte que “nosotros conjuntamente con el club Mapu Vey Puudú nos reunimos oportunamente con el subsecretario de Ecología, Darío Mariani; con la directora de Recursos Naturales, Marisa Urioste y el subsecretario de Asuntos Agrarios, Pedro Goyeneche; donde aclaramos varios temas. Según la apreciación de ellos, los medios estaban publicando cosas no ciertas y por lo tanto era conveniente hacer un “impasse” hasta se pudiera organizar un encuentro con todas las partes interesadas en la cuestión. La intención era que con esos actores se arribara a una conclusión y luego comenzáramos a trabajar. Han pasado varias semanas y entendemos que esferas superiores del gobierno están dilatando el tema”.
Casal remarcó que “acá entran en juego varios elementos, manejar un caldenal de 7800 hectáreas y no tener en cuenta las otras 900 mil me parece que es errático, el abordaje hay que hacerlo de manera integral. No podemos esgrimir que porque se trata de una reserva representativa la del Parque Luro, hay que darle prioridad. En Caleu Caleu hay unos caldenales muy importantes y deben ser tenidos en cuenta”.
“La finalidad-agregó-es aclarar algunos puntos, parecemos contradictorios porque por un lado somos naturalistas y priorizamos la fauna nativa pero por otro defendemos al ciervo. Lo que ocurre que esta especie está incorporada a nuestra geografía pampeana desde hace cien años y hay muchas personas que viven de él. Cualquier propaganda que hace mención a La Pampa está asociada al ciervo colorado, particularmente me gustaría que figurara un guanaco o una mara pero la realidad es la que observamos, precisamente sobre ella tenemos que trabajar y ser cautos”.
El integrante del Colegio Veterinario recordó que “la introducción no fue accidental, fue voluntaria y por lo tanto tenemos que hacernos cargos cuando hacemos “macanas”. Las especies introducidas deben ser controladas y las nativas protegidas, esa es la idea base”.
Casal destacó para reforzar su hipótesis de que no está de acuerdo con el plan de extracción de ciervos y jabalíes, que “el caldenal pampeano está dañado por la tala que empezó a partir de 1870 en adelante y la incorporación de ganado bovino, ovino y caballos cimarrones. Así se deterioro, no le echemos la culpa al ciervo. No tenemos que ser ciegos, acá el ciervo por la cantidad de caminos vecinales, la falta de agua y la gran presión cinegética, esta en cierta medida controlado. No ocurre lo mismo en el sur, donde las condiciones son totalmente opuestas, y el ciervo complica de sobremanera a dos especias nativas como son el huemul y el ciervito enano, llamado pudu. Con esto quiero decir que una misma especie no es igualmente peligrosa en un área que en otra”.
“Nunca conviene confrontar con el gobierno y hay que buscar soluciones, lo que debemos hacer es bajar los niveles con los “ultraconservacionistas”, que no ven más allá de lo nativo. Me encanta esto último pero el ciervo ya está, por eso entiendo que debemos controlarlo y manejarlo responsablemente, así podremos ir recuperando paulatinamente el caldenal”, concluyó Casal.

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