El periodista Oscar Giannino sedujo a la derecha con un discurso basado en la honestidad, pero admitió que fraguó sus antecedentes.
Dolores Álvarez
Dimisión irrevocable a la presidencia. Las mías fueron mentiras inofensivas pero graves”. Con estas palabras difundidas por Twitter, se cierra un capítulo de la breve pero intensa carrera política de Oscar Giannino. Con la intención de decorar sus méritos académicos, el ex periodista dijo que había hecho un Master en Chicago que nunca hizo y pidió perdón. Pero era tarde. Ahora, miles de votantes de derecha, que habían dejado de oír los cantos de sirena de Silvio Berlusconi para prestar oídos a las promesas liberales y la honestidad del candidato renunciante, vuelven a estar sin rumbo, a sólo dos días de las elecciones.
Destacando la ejemplaridad de los candidatos de su lista, Giannino, que lidera un movimiento llamado "Parar la decadencia", aseguró que entre ellos se encuentra "un profesor de Chicago”, universidad en la cual "yo hice un Master en Economía". Luigi Zingales, su compañero de partido y uno de los fundadores de la lista, aseguró que el ex periodista económico mentía y que nunca había concurrido a un postgrado en dicha universidad. Luego se supo, además, que Giannino, que se declaraba orgulloso por tener "dos diplomas", uno en Economía y otro en Derecho, nunca terminó sus estudios.
Este miércoles, después de una reunión con la cúpula de su partido, por cuestiones formales ligadas a la ley electoral decidió renunciar a la presidencia de su agrupación pero mantener su candidatura a la banca por la que pretendía, después, acceder a la presidencia del Consejo de Ministros. "Es una regla seca: quien se equivoca, paga. Tiene que valer para la política y con los dineros públicos, yo comienzo desde lo privado", escribió Giannino en Twitter, donde minutos antes había anunciado su dimisión.
Nacido en Turín en 1961, el periodista se había transformado en uno de los enemigos principales de Silvio Berlusconi, a quien aseguró haber votado en el pasado. Cansado de las promesas de liberalización económica incumplidas por il Cavaliere, había decidido competir por una banca en el Parlamento desde la cual ambicionaba renovar la cosa pública. Partiendo en desventaja, fue ganando credibilidad y sumando consenso entre los electores de derecha.
Hasta hace pocas horas, el ex militante del Partido Republicano Italiano conocido por su vestimenta ecléctica era, para muchos, un ejemplo de un nuevo modo de hacer política. Un candidato que, con un mensaje claro, disparaba a izquierda y derecha, sin ahorrar críticas y reflejando lo que muchos piensan. Hasta quienes no compartían sus ideas veían en él a un protagonista necesario en una campaña electoral plagada de promesas y de los mismos rostros de siempre (salvo pocas excepciones).
Las encuestas preveían un buen resultado para su partido, sobre todo en las regiones del norte, en las que acaparaba muchos electores descontentos con las salidas cada vez más delirantes de Berlusconi. Ahora estos votos quizás vuelvan a las arcas del ex premier, quien tuvo una alegría que seguramente achicará an más la distancia (cada vez menor) que lo separa de la izquierda. «
La nieve, enemiga de las urnas
"Está llegando"..."Abríguense porque mañana llega"... "Pónganle cadenas a las ruedas del auto". Después de cuatro días de anuncios alarmantes, el “oso siberiano” llegó con copos de nieve que decoraron el norte y una lluvia insistente que cayó sobre el sur. Y, como se preveía, empezaron los preparativos para evitar que, el domingo y el lunes de las elecciones, los italianos se queden en casa –donde el voto no es obligatorio– cubiertos bajo las frazadas.
El Ministerio del Interior envió un comunicado a las prefecturas de todo el país para "garantizar el derecho al voto" y "superar eventuales dificultades logísticas y ambientales en la afluencia a las mesas electorales".
El factor meteorológico podría tener un efecto en la afluencia sobretodo porque el cuerpo electoral italiano cuenta con alrededor de 15 millones de personas, equivalente al 30% de los aptos para votar, que superan los 60 años.
El Partido Democrático también se prepara para enfrentar el llamado "peligro nieve". En Padua, los jóvenes militantes del partido de izquierda se ofrecerán como taxistas de los ancianos y discapacitados.

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