La protesta de este martes de los trabajadores de los comedores comunitarios capitalinos habría provocado que Ricardo tome cartas en el asunto.
Habría convocado ayer a la cúpula de Desarrollo Humano para darle duro y parejo con un discurso lapidario al titular de la Dirección, Raúl Martínez.
El funcionario viene en capilla hace tiempo, y el año electoral evitó que se convierta en el segundo fusible de la gestión ricardista (el primero fue el ex fiscal de Estado, Juan David Castello).
Pero tras lo ocurrido, el mandatario provincial no tuvo otra que recordarle a Martínez y su gente que la Capital es un bastión que hasta el momento está perdido electoralmente, y que estos hechos provocan fisuras en el trabajo electoral que se viene desarrollando en la Ciudad.
Quien pagó los platos rotos habría sido el titular de Comedores, Hugo Molina, a quien le habrían exigido que dé un paso al costado.
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