Las restricciones golpean duro a las casas de cambio

El vicepresidente de Jonestur, Oscar Rígano, aseguró que desde la aparición del cepo cambiario su empresa perdió el 60% del trabajo y debió despedir al 30% de los empleados. "En general esto afectó a todo nuestro gremio", reconoció.
El vicepresidente de la casa de cambio Jonestur, Oscar Rígano, contó que desde que comenzaron las restricciones cambiarias se perdió hasta un 70% de capacidad de trabajo y se debió reducir un 30% del personal.

Rígano aseguró que el cepo cambiario "ha afectado en general a todo el gremio de sobremanera". Y dio detalles de cómo repercutió en Jonestur, la casa de cambio más antigua de la ciudad. "La situación es más dura que en la década del noventa", graficó.

La historia de la restricciones cambiarias comenzó el 28 de octubre de 2011 con la comunicación A 5239 del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Ese día se creó el Programa de Consulta de Operaciones Cambiarias con el que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) empezó a validar o no los pedido de compras de divisas, que implementó mediante la resoluciones 3210 y 3212 a partir del 31 de octubre.

En marzo del 2012, apareció la comunicación 5294 que impidió el retiro de dólares de cuentas en pesos desde cajeros del exterior. Y en julio, la comunicación 5318 formalizó la prohibición de comprar dólares para atesoramiento. Luego llegó la resolución 3378 de AFIP que cargó con un 15% a cuenta del impuesto a las ganancias y bienes personales las compras con tarjeta de crédito en el exterior. Esa cifra durante este año trepó hasta el 20%.

Rígano explicó cómo este paquete de medidas, con las que el Gobierno nacional fue construyendo las restricciones cambiarias a lo largo de casi un año y medio, afectaron a las casas de cambio.

- Nos ha afectado en general a todo nuestro gremio de sobremanera. Es evidente que las medidas que se fueron implementando cada vez agudizaron más. De entrada el cepo cambiario permitió al menos que los turistas pudieran comprar vía autorización de la AFIP. Era bastante elástico y después se fue agudizando sobremanera al punto tal que ahora prácticamente no se está autorizando a comprar divisas a nadie, salvo a aquellos que están yendo a países limítrofes. En esos casos son los que tienen más posibilidades de autorizaciones de la AFIP.

- ¿Para viajar a los países que no son limítrofes se están autorizando compra de divisas?

-Prácticamente, no. Sólo en algunos casos que son excepcionales. No sabemos explicar porqué a algunos sí y a la gran mayoría no, más allá de que en algunos casos las personas tienen la capacidad absoluta de comprar porque su patrimonio y su manifestación de ingresos se los permite. Pero igual les están negando la compra de divisas.

- ¿Las restricciones son cada vez más duras o tienden a alivianarse?

-Sin ninguna duda que son más duras. Esto llegó para quedarse y no me cabe ninguna duda. Esto es absolutamente duro y cada vez con más presión sobre los turistas que para este caso son los únicos que pueden estar autorizados a comprar las divisas más allá de las posibilidades que hay para aquellos que pueden usar el rubro de ayuda familiar y tienen hijos o parientes directos en el exterior. En esos casos pueden hacerle un envío de hasta 1.500 dólares una vez por mes en una operación que se deberá desbancarizar. Esto significa que la persona que pueda hacer uso de esos 1.500 dólares debe hacer una transferencia de la cuenta de su banco a la cuenta de la entidad autorizada o bien pagar con cheque con riesgo de la casa de cambio. Pero no puede venir con efectivo y pagar esa operación en efectivo.

-¿Cómo los afectó la medida en cuanto a su capacidad laboral?

-Hemos pedido entre un 60% y 70% de la capacidad laboral o cantidad de trabajo. Esto obviamente nos ha llevado a reducir el personal. Hemos tenido que hacerlo porque la capacidad de trabajo a mermado de sobremanera.

-¿En que porcentaje mermó esa capacidad de trabajo?

-Hemos reducido entre un 25 y un 30% el personal.

-¿Hace cuánto no vivían una situación similar?

-Hemos tenido épocas muy duras donde hubo otro tipo de cepo. Ocurrió durante los diez años de Menem. De todas maneras, el cambio era uno a uno pero había alguna posibilidad de transferir, pagar bienes y servicios al exterior. O sea: cosas para defenderse porque también fue muy duro. Esto es más corto de tiempo pero mucho más restrictivo y mucho más imposible de llegar y salir adelante. A punto tal que muchos colegas del interior han pedido primero la suspensión y en otros casos dado de baja la cuenta.

-¿Esto es más duro que en la década del noventa?

-Absolutamente sí. Vuelvo a reiterar: esto es prohibición y aquello era un mercado distinto porque el uno a uno significaba que no había cambio. Esto es prohibitivo y se dice que no, por lo que nos pone en una situación de estar remando en dulce de leche. Esa es la realidad.

- En el caso de Jonestur, ¿hay posibilidad de que no logren superar esta situación?

-Tenemos la esperanza de que vamos a resistir esta situación porque algunas operaciones se pueden hacer. Eso no quita de que nos tenemos que achicar hasta el máximo para poder empatar y no arrojar las pérdidas, que en algún momento sucedieron y pueden provocar un quebranto a nivel de balance. Y eso no se puede permitir. Entonces vamos a buscarle la vuelta para poder emparejar y seguir adelante con nuestra casa de cambio que tiene 45 años de antigüedad en esta plaza. Por eso vamos a hacer lo imposible para seguir.

-¿Tiene expectativa de que alguna medida del Gobierno revierta esta situación?

-Este cepo llegó para quedarse. Lo que nosotros estamos luchando a nivel de Cámara Argentina de Agencias de Casas de Cambios es para que nos devuelvan lo que significa ser una casa de cambio y no una agencia de cambio. La casa de cambio tiene la capacidad de intervenir el mercado de exportación e importación, que alguna vez tuvimos en nuestras manos. Estamos luchando para que se nos devuelva porque en algún momento nos lo sacaron. Eso nos permitiría en ese rubro hacer lo mismo que hace un banco con mucha más agilidad.

-¿Esto les permitiría recuperarse?

-Absolutamente sí. Con eso podríamos subsistir de buena manera y seguir adelante con nuestro trabajo.

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