Cómo se va a restaurar la iglesia atacada por los alumnos del Nacional

Cómo se va a restaurar la iglesia atacada por los alumnos del Nacional
El párroco de San Ignacio explicó en detalles las obras que se realizaron desde el día de los hechos vandálicos hasta hoy; en paralelo, avanza un plan para recuperar el antiguo claustro y su conexión con la Manzana de las Luces

No hay mal que por bien no venga, pregona un conocido refrán popular que hoy ayuda a graficar parte de los vaivenes que protagonizó San Ignacio de Loyola desde que fue profanada hasta la actualidad.

A sólo 24 horas de que se cumpla un mes del acto de vandalismo, que puso en la mira a cinco alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires y a la fiscalía a cargo del caso, dos procesos convivieron en el templo más antiguo de Buenos Aires. Uno, precisaron las fuentes, llegó a buen puerto; el otro, avanza, aunque resta esperar.

"Para nosotros el ataque representa un capítulo cerrado. Ahora le toca actuar a la Justicia. Me citaron, declaré y hasta ahí llegamos", indicó a LA NACION el párroco Francisco Baigorria al trazar un breve repaso sobre los incidentes registrados la madrugada del 25 de septiembre.

En ese sentido, destacó que materialmente hablando "el daño fue mínimo", no así en términos espirituales: "Se trató de un agravio de orden moral contra la Iglesia como institución".

MARCAS IMBORRABLES

La mañana siguiente al episodio, San Ignacio permaneció cerrada sólo por cuatro horas, es decir, mientras la policía -que intervino de oficio- hacía su trabajo y recogía las pruebas necesarias para la investigación. Luego, la parroquia retomó su ritmo habitual. "Una vez que actuaron los oficiales, se acomodó, limpió y ordenó todo. A las 11, ya teníamos misa", apuntó.

"Nunca contemplamos suspender la vida celebrativa y litúrgica de nuestra iglesia por esta estupidez", enfatizó, irónico, en un intento por olvidar y abrir un paréntesis en torno a lo ocurrido.

Las marcas de los destrozos, los objetos quemados (algunos bancos de madera, un sillón de la sede) y las inscripciones con pintura blanca de tinte anarquista sobre el piso ("La única Iglesia que ilumina es la que arde" e "Hipócritas: ni Dios ni amo") integran la lista de recuerdos que ya forman parte de una vieja postal.

La realidad es que el único vestigio del paso del fuego se concentra en este momento en un altar lateral de madera próximo al pequeño túnel por el que ingresaron los agresores. "Me hace mal, me recuerda lo que pasó. La gente quiere ver el impacto, por eso lo dejamos, pero en cualquier momento lo reemplazo por otro que esté en condiciones", reconoce el sacerdote durante una recorrida con este medio.

Consultado acerca de su supuesto contacto con los presuntos autores del vandalismo (una versión recurrente que cobró fuerza en distintas oportunidades), negó haber mantenido algún vínculo o conversación "[Los estudiantes sobre el que recayeron las sospechas] nunca vinieron a hablar conmigo. No esperaba ninguna reacción en particular".

También puso en duda la veracidad de la carta que circuló días atrás, escrita -según trascendió- por el alumno que lideró la profanación. "Tenemos dudas sobre si es real o no", se limitó a decir.

UNA DE CAL Y UNA DE ARENA

Lo cierto es que los incidentes sufridos en San Ignacio permitieron reflotar un proyecto de recuperación del claustro y su reinserción al conjunto de la Manzana de las Luces; una iniciativa por el que las autoridades reclamaron durante mucho tiempo.

"El proyecto es de mayo de 2012 y prevé recuperar el claustro. Hicimos la solicitud, nos dijeron que no se iba a poder hacer, y con lo que pasó el expediente encajonado salió a la luz. Ahí apareció el oportunismo político en plena campaña electoral argumentando que el gobierno nacional iba a acompañar económicamente las obras derivadas del ataque cuando éstas no cuestan ni un peso", advirtió Baigorria, molesto con la situación y el "ventajismo" de algunos candidatos cuyos dichos instalaron confusión en la opinión pública.

"No hay que confundir la reparación, que ya está, con este proyecto, fechado en mayo de 2012 y aprobado por la Comisión Nacional de Monumentos (que depende de Presidencia de la Nación)", señaló. Y subrayó: "No es un dato menor el hecho de que estemos en octubre y que Filmus lo haya dicho en este contexto".

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