La Secretaría de Comercio Interior resolvió aumentar las exigencias para los aparatos. A tal punto, que no se fabrican en el país, ni tampoco se pueden importar. Así, queda trunco uno de los insistentes reclamos del Municipio hacia la empresa, esta vez, no por decisión de ella, sino por un impedimento que también alcanza a las otras empresas prestatarias del servicio sanitario de la Argentina.
Una, constantemente reclamada a los funcionarios de Aguas Santafesinas Sociedad Anónima, es que se instalen medidores en toda la ciudad. Dado que no se puede garantizar un mayor abastecimiento en el corto plazo, controlar el gasto del agua parece como la mejor de las opciones. Sin embargo, ahora los reclamos ya no deben dirigirse (sólo) a ASSA, sino también, a la Secretaría de Comercio Interior de la Nación, a cargo de Guillermo Moreno.
El lunes de la semana pasada, durante la reunión que mantuvieron los urbanizadores locales con el Secretario de Medio Ambiente de la Provincia, Ing. César Mackler y el gerente de la región norte de ASSA, Dante De Nardo, se dio la novedad. Los desarrolladores le reclamaban a la empresa sanitaria la colocación de medidores en la ciudad, para evitar el consumo excesivo del agua. Sin embargo, De Nardo dio por tierra con esa expectativa: "no podemos comprar más medidores, por una resolución de Moreno", dijo. Cuando le pidieron más detalles, relató que en la norma se reclama que los aparatos a poner "tengan una exigencia técnica más alta que la de Europa. Los que ponemos acá o los que se ponen en Francia son todos chinos", describió
De Nardo resumió lo incongruente de la norma con la siguiente metáfora: "es como pedir un auto para tres personas: no vienen"
A lo que hizo referencia el funcionario de ASSA fue a una resolución que entró en vigencia el pasado viernes 13, a partir de la cual sólo se podrán poner caudalímetros (medidores de agua) que cumplan con determinadas normas y que hayan sido verificados por la autoridad competente.
En principio, al igual que cualquier otra medida adoptada por el polémico funcionario Guillermo Moreno, la intención parece ser positiva: generar una demanda en el mercado interno para evitar la importación de estos productos y producirlos directamente en nuestro país. Sin embargo, la decisión se genera improvisadamente, causando un vacío y, por lo tanto, incertidumbre acerca de cómo se resolverá el tema. Versiones periodísticas desde la capital provincial daban cuenta que el Consejo Federal de Entidades de Servicios Sanitarios (COFES), le enviará una nota al Ministerio de Economía para que desde el ámbito de Moreno se dé una prórroga antes de poner en vigencia esta norma.
De acuerdo al diario El Litoral de Santa Fe, se estima que hoy, entre todos los prestadores de agua potable del país, existen unos 7 millones de viviendas que tienen ese servicio básico. Y que otras tantas no cuentan con agua segura para consumo humano.
En cuanto al número de medidores en existencia en las áreas servidas el panorama es difuso. Eso sí, se sabe que en las grandes ciudades que disponen de alguna fuente de agua dulce abundante -como Santa Fe, Rosario y Buenos Aires- se ha extendido la modalidad del servicio sin micromedición, con facturación por consumo presunto. En cambio, el sector cooperativo y los municipios con dificultades para contar con agua cruda abundante optaron por los medidores. En nuestra ciudad, se optó por un sistema que toma lo peor de ambos métodos: no hay medición, pero tampoco hay un suministro de agua abundante.
Al menos, la decisión de Moreno no obliga el recambio de los medidores ya colocados (algo que hasta noviembre pasado se iba a concretar), con los cuales se podrán mantener. Pero, los que se instalen de ahora en adelante, deben tener probada su eficacia. Y si nos llevamos por las declaraciones de De Nardo, esos niveles son imposibles de alcanzar.
Por ahora, habrá que esperar 6 meses más para que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) determine cuáles son los modelos (nacionales o importados) que cumplen con los requisitos.
El gerente de Relaciones Institucionales de la empresa Aguas Santafesinas SA, Guillermo Lanfranco, señaló recientemente al diario Uno de Santa Fe que “la complicación no sólo es de nosotros en Santa Fe sino de todas las empresas, incluida AySA (Agua y Saneamientos Argentinos SA), que tiene 10 millones de usuarios. No hay fábrica que pueda proveer de esos medidores a las prestatarias de todo el país y, además, sólo el INTI de Salta está habilitado para homologar los nuevos equipos. Nosotros ya hicimos una presentación ante el Consejo Federal de Entes Sanitarios (COFES), junto a empresas de todo el país, para que la Secretaría de Comercio Interior prorrogue la puesta en marcha de la resolución (Nº 91 de 2012)”.En la actualidad, se colocan 180.000 medidores en todo un año en la Argentina.
La disposición territorial
De acuerdo a información oficial de Aguas Santafesinas Sociedad Anónima, hay instalados unos 80 mil medidores en las 15 ciudades que abastece. A eso hay que sumar a aquellas localidades que cuentan con una prestación del municipio, la comuna o cooperativas. Todos ellos también tendrán que empezar a utilizar los nuevo medidores que desarrolló el Inti Salta desde el 13 de septiembre próximo.

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