Gremios nucleados en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA-Rosario), organizaciones sociales, estudiantiles y partidos de izquierda marcharon ayer en la ciudad para repudiar el crimen del militante del Partido Obrero (PO) Mariano Ferreyra y exigir el esclarecimiento y "castigo" de los autores materiales e intelectuales del asesinato, ocurrido ayer en Avellaneda en medio de una protesta de trabajadores ferroviarios.
Encabezó la columna el Partido Obrero, del que Ferreyra era militante, y su rostro se imprimió en varias pancartas que portaron las distintas agrupaciones que participaron de la marcha. "Olé, olá, contra Pedraza, contra los K, vengar los muertos con el paro general", fue la consigna más cantada y que preanunció la tónica de los discursos que se escucharían más tarde en la plaza.
La movilización coronó una jornada de paro con alto acatamiento de los gremios adherentes, sustentada por el poder de convocatoria de los docentes de Amsafé y los estatales de ATE, enrolados en la CTA, organización obrera crítica al gobierno nacional.
El tono de los discursos, con sus matices, apuntó a cuestionar un modelo sindical que suele utilizar a fuerzas de choques (las clásicas patotas) para amedrentar, y en este caso asesinar, a obreros que pelean por sus puestos de trabajo o mejoras en las condiciones laborales.
Por añadidura, este esquema gremial —dijeron— debe contar con la venia de un gobierno nacional que se sustenta gracias al respaldo de la CGT de Hugo Moyano. En ese contexto, no dejaron de señalar la presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el acto que organizó el camionero el viernes pasado en River, donde se vio flamear la bandera de la Unión Ferroviaria que conduce José Pedraza, a quienes apuntan como el responsable de habilitar el ataque que terminó con la vida del joven militante del PO.
Gustavo Terés, secretario general de la CTA-Rosario, dijo que "burocracia sindical" y "patota" son términos emparentados y funcionales a los intereses de los empresarios (en este caso de los trenes) y de la cúpula sindical, que actúan en tándem "para proteger sus negocios". En ese tópico ubicó a la "precarización laboral" como un elemento central del "negociado", donde sindicalistas y empresarios se benefician.
"Nuestro límite es la vida", dijo y frente a ello pidió "más organización y solidaridad" para hacer frente a hechos como los de Avellaneda.
Carlos Blanco, del Partido Obrero, señaló directamente la complicidad del gobierno en que dejó la zona liberada para facilitar el ataque. "La Policía Federal no paró a la patota de Pedraza, sino que fue a reprimir a los trabajadores", acusó.
Jorge Acedo, de ATE, dijo que no le asombraba la complicidad del Ministerio de Trabajo con la "patota de Pedraza", ya que acusó que su titular, Carlos Tomada, fue abogado de la Unión Ferroviaria.
Todos los discursos, de manera sonora, terminaron con un "Mariano Ferreyra presente, ahora y siempre".





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