Los republicanos, en problemas: un escándalo golpea a su máxima estrella

El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, favorito para 2016, ve tambalear su carrera tras revelarse que sus colaboradores cerraron un puente para perjudicar a un alcalde opositor
a no es sólo la posibilidad de que Hillary Clinton sea la candidata demócrata lo que asusta a los republicanos para las presidenciales de 2016. Se suma ahora el escándalo que salpica a uno de sus favoritos para esa elección, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, en un episodio que, si no se supera correctamente, podría retratarlo como alguien que no vacila en hacer daño si eso le sirve como represalia política.

"Estoy avergonzado. Pido públicamente disculpas", dijo, en una de las conferencias de prensa más largas de toda su carrera: casi dos horas de comparecencia, retransmitidas en directo por las principales cadenas de televisión del país. En ella reafirmó una y otra vez que no tenía "nada que ver" con una maniobra que, de comprobarse lo contrario, puede destrozar sus aspiraciones presidenciales.

El episodio puede marcar un antes y un después en la trayectoria de Christie, un moderado que se ha mostrado capaz de superar el radicalismo extremo que avanza en el partido, y que suena como una de las principales apuestas para pelear la sucesión de Barack Obama en 2016.

Esa moderación y ese ánimo dialoguista quedaron bajo sospecha en las últimas horas luego del escándalo que acaba de desatarse con un cruce de mensajes entre sus colaboradores directos.

Los correos no dejan dudas sobre la "intencionalidad" que tuvo el cierre del puente George Washington, que une Manhattan con Nueva Jersey en septiembre pasado, que no fue otra que la de perjudicar a la ciudad de Fort Lee, gobernada por un alcalde demócrata.

"Vendetta", titulaban ayer los principales diarios regionales, ante lo que consideraron una "evidencia" de que el cierre, decidido por la administración de Christie, buscaba convertir en una pesadilla la vida en la demócrata Fort Lee. Los pobladores de esa ciudad recuerdan como "jornadas de espanto" los cuatro días en que el puente estuvo parcialmente cerrado.

La cuestión fue tan grave que dio paso a una investigación, que luego dio un giro inesperado cuando surgieron correos electrónicos comprometedores entre colaboradores del gobernador, en los que se solazaban por el pandemónium que vivía la población del adversario demócrata. "Es hora de que sufran un poco", decía uno. "De acuerdo", contestaba otro.

El problema adicional es que quienes intercambiaron tan comprometedores comentarios son dos personas muy allegadas a la estrella republicana. Una de ellas es nada menos que su jefa de gabinete y mano derecha, Bridget Anne Kelly.

"Yo no tengo nada que ver con esos comentarios y estoy francamente avergonzado por lo sucedido", dijo públicamente ayer Christie, en su extensa presentación pública. Un gesto destinado a recomponer la deteriorada imagen que lo muestra o bien como alguien capaz de venganza política en desmedro de sus ciudadanos, o bien como un incompetente que no controla a su equipo de gestión.

"Uno no puede estar en todo ni controlarlo todo. Pero sí puede y debe mostrar liderazgo cuando los problemas emergen", dijo, en muestra de que, de los dos males, se inclinaba por el segundo y menos dañino, con la esperanza de poder revertir en el futuro sus efectos nocivos.

REACCIÓN

La impresión inicial es que, en las primeras horas de la crisis, el posible candidato reaccionó bien. No sólo aceptó el error y pidió públicamente disculpas, sino que obró de inmediato con el despido fulminante de Kelly.

"No la quiero más a mi lado porque me mintió", dijo, al cargar sobre su ex colaboradora de confianza la culpa de lo ocurrido. Con ella, ya son cuatro los cesanteados a raíz del episodio.

Incluso en medios demócratas se admitía ayer que, aun en una situación absolutamente incómoda, Christie se había movido bien en su reacción inicial ante la emergencia. Sobre todo, con la inmediata decisión de despidos dentro de su gabinete de confianza. "Reaccionó bien. Pero este escándalo está llamado a prolongarse en el tiempo" advertía Chris Cilliza, comentarista estrella de The Washington Post.

Pese a que la campaña para las elecciones de 2016 está aún muy lejos, lo ocurrido se leyó en esa clave. De hecho, uno de los reproches fue que la cadena Fox, de reconocida simpatía por los republicanos, tardó más de seis horas en informar sobre el delicado incidente.

Recientes encuestas muestran a Christie como el republicano con más posibilidades de enfrentar una potencial candidatura de Hillary Clinton a la presidencia.

Hasta ahora, su perfil moderado lo había proyectado como una persona capaz de trabajar con la mira puesta en la solución de problemas y lejos de los extremismos ideológicos que, en reiteradas ocasiones, trabaron la gestión de Obama. Pero no está claro aún el daño que este incidente puede causarle.

ROBERT GATES INCOMODA A LA CASA BLANCA

La Casa Blanca está molesta por el libro de memorias del ex secretario de Defensa Robert Gates, en el que acusa al presidente Barack Obama de mostrar muy poco entusiasmo por la misión bélica de Estados Unidos en Afganistán. En su libro, Gates también critica con vehemencia la estrategia en política exterior del vicepresidente Joe Biden.

El Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca emitió un comunicado en el que señala que Obama confía en el "buen consejo" de Biden y lo considera "uno de los principales estadistas de su tiempo". El libro de Gates, Duty: Memoirs of a Secretary at War (Deber: Memorias de un secretario en guerra), saldrá a la venta en Estados Unidos la próxima semana.

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