Tienen temor de ser alcanzados por el escándalo que desató el magnate y precandidato
No es que, de momento, hagan muchas cosas. Pero ni aun así pueden los republicanos impedir que sea el magnate Donald Trump quien se lleve los titulares de lo que pretende ser la campaña republicana.
Sus expresiones de censura a la inmigración mexicana operan ya como catalizador de todo tipo de reacciones. Temerosos de ser alcanzados por el escándalo que sembró, inversores y empresarios desertan de su proyecto estrella y así el plan para reciclar el emblemático edificio de correos de esta ciudad se quedó sin chef y, por poco, sin edificio: ayer, una multitud se plantó para pedir al municipio que le revoque la licencia para explotarlo.
Alcanzados por el mismo temor, operadores republicanos presionan al partido para que tome medidas contra quien empiezan a considerar un salvavidas de plomo. Por el contrario, quien se ha solazado con el asunto es la demócrata Hillary Clinton, para quien los dichos del empresario comprometen a todo el partido.
En el otro extremo, la popularidad del discutido aspirante a la Casa Blanca no deja de crecer.
DONALD TRUMP
Magnate norteamericano
Precandidato a presidente por el Partido Republicano, sus polémicos dichos contra los inmigrantes mexicanos durante el lanzamiento de su campaña lo dejaron en el ojo de la tormenta.


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