En el reparto de fondos nacionales, Santa Cruz es la gran beneficiaria

Por: Margarita Stolbizer

DIPUTADA NACIONAL. PRESIDENTE DEL BLOQUE DEL PARTIDO GEN

La provincia del ex presidente y de la actual primera mandataria Cristina Fernández, hoy es la máxima agraciada por los recursos que recibe. Se desconoce cómo se han invertido algunos tributos y se ha generado una inequidad grosera.

La pista de Anillaco de 2.000 metros de largo mandada a construir por Carlos Menem, fue un lujo obsceno. Claramente, se trataba de una paradoja patética de aquel presidente puesto que la década en la que gobernó será recordada por el desmantelamiento del sistema ferroviario, de modo que ese aeropuerto casi de uso personal, lejos estaba de significar un avance en las comunicaciones, sino uno más de los actos de abuso bajo sospecha de corrupción de entonces.

La teoría política que contribuye con sus conceptos al análisis de la realidad, nos acerca aquella máxima de Hegel que dice que la historia se repite. En El XVIII Brumario, Marx la completa y amplía señalando que primero lo hace como tragedia y la segunda vez como farsa. Kirchner es una prueba más que concreta para aplicar esta frase de Hegel, pero logra con audacia desafiar a Marx al invertir la representación.

La provincia del ex presidente y de la actual primera mandataria Cristina Fernández, hoy es la máxima beneficiaria de los fondos nacionales. Beneficio en concepto de lujo obsceno puesto que también aquí la paradoja trágica es que la repartija de recursos en nuestro país durante el kirchnerismo, como nunca antes, muestra una clara irracionalidad e inequidad en la distribución entre provincias, más ligada a valoraciones del matrimonio gobernante respecto a su conveniencia personal que a un criterio vinculado con la realidad social.

Un ejemplo notable es la ley 23.681 que estableció un recargo del 6%° (6 por mil) sobre el precio de la electricidad, a todos los consumidores finales que va incluido en la facturación de la luz de cada período. Ese impuesto lo pagamos todos los usuarios de todas las empresas de electricidad del país y beneficia de manera directa a la provincia del matrimonio Kirchner, la misma beneficiada con el reparto discrecional de los recursos públicos. Ese fondo fue destinado para la Empresa Servicios Públicos Sociedad del Estado de la provincia de Santa Cruz, para inversiones y reducir el nivel de tarifas con el objeto de que alcancen el nivel promedio del resto del país y hasta tanto se produjera la interconexión de la provincia al Sistema Nacional.

Los mayores costos para el abastecimiento de energía eléctrica de los habitantes de la Provincia de Santa Cruz, al no estar vinculados al Sistema Argentino de Interconexión, fueran afrontados en un marco de solidaridad por todos los consumidores de energía eléctrica del país. Claro que esta situación describe una Santa Cruz de hace más de 12 años, no la actual.

Se desconoce cómo se han manejado esos fondos, cuál ha sido el avance de las obras, licitaciones realizadas, estado de ejecución del presupuesto, y demás detalles para con un fondo que al día de hoy es de millones de dólares. Además de ser en realidad un impuesto encubierto. Los fondos fiduciarios han sido utilizados para distraer recursos públicos sin un marco de regulación ni control presupuestario ni legislativo, no gozan de transparencia y establecen una grosera inequidad entre los habitantes de las distintas provincias.

Es injusto mantener ese recargo de facturas, cuando la finalidad ha quedado diluida en función de la enorme cantidad de recursos que dispone la provincia de Santa Cruz, y los esfuerzos que ello significa para el resto del país, en la persona de los usuarios de electricidad.

Es un hecho que ésto perjudica a muchas familias de ingresos bajos y medios que terminan pagando con su tarifa, una asignación de fondos extraordinarios para la provincia que más recibe entre todas las demás. Y que como lujo no compartido con otras regiones, ha depositado sus excedentes en operaciones bancarias o financieras en el exterior.

La Provincia de Buenos Aires ha recibido en el año 2009, la suma de 276 pesos por habitante, mientras que Santa Cruz alcanzó los 4.583 pesos por habitante. Dada la disparidad proporcional entre una y otra, queda más que claro la injusticia de continuar con esta ley. Sin embargo es la segunda vez que presentamos un proyecto para derogarlo. La primera vez terminó archivado. Ésta esperamos que se apruebe. Para que además de desafiar a Marx, invirtiendo el orden de aquella frase, los Kirchner se no se metan también con Hegel que solo refiere la repetición de la historia a un número de dos veces y no más. Aunque los parecidos puedan contarse de a muchos.

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