Renunció el primer ministro palestino, a pesar de las presiones de EEUU

El presidente de la Autoridad Palestina aceptó la renuncia del primer ministro, un ex funcionario del Banco Mundial que vivió 20 años en Washington y gozaba del apoyo de las potencias occidentales y los organismos internacionales de crédito.
El presidente palestino, Mahmud Abbas, tenía planeado aceptar la renuncia de su primer ministro Salam Fayyad a finales de la semana, pero canceló la reunión por presuntas presiones del gobierno de Estados Unidos, informó la agencia de noticias palestina Maan.

No obstante, Abbas le pidió hoy a Fayyad que siga en el cargo de forma transitoria hasta que pueda nombrar a un nuevo primer ministro y éste designe su gabinete, informó la agencia de noticias Europa Press.

Internacionalmente, especialmente entre los gobiernos de Estados Unidos y Europa y el establishment financiero internacional, Fayyad era la figura más popular y respestada del gobierno de la Autoridad Palestina.

Nacido hace 61 años en Tulkarem, una ciudad del norte de Cisjordania muy golpeada por la ocupación militar israelí y por la construcción del Muro de Separación israelí, declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia de la ONU, Fayyad estudió en Texas y luego trabajó 20 años en Washington.

El premier saliente fue uno de las voces que denunció internacionalmente la corrupción dentro de Fatah, el partido creado por el histórico líder palestino, Yasser Arafat, y que luego de los Acuerdos de Oslo de los años noventa pasó a dirigir la Autoridad Palestina.

Era un economista de traje y corbata que estaba convencido que si no se podía poner fin al casi medio siglo de ocupación israelí, al menos podía comenzar a construir el esqueleto institucional y económico del futuro Estado palestino.

Para ello necesitaba un flujo constante de ayuda financiera internacional, que permitió un boom de construcción y de consumo en Ramallah y otras ciudades de Cisjordania.

Pero este crecimiento demostró ser ficticio cada vez que el gobierno israelí y el estadounidense y la Unión Europea bloquearon la ayuda internacional, en represalia por algún ataque o iniciativa diplomática internacional.

La última vez en diciembre pasado cuando el gobierno israelí reaccionó al reconocimiento que dio la Asamblea General de la ONU a Palestina como un Estado observador no miembro.

Cada vez que los fondos son bloqueados, en Cisjordania se hace evidente la destrucción de las incipientes industrias palestinas y la caída de la producción agrícola, diezmada por el Muro de Separación y la construcción de colonias israelíes, consideradas ilegales por la ONU y la mayoría de los Estados del mundo.

Por eso, la semana pasada el Consejo Revolucionario del partido Fatah, al que pertenece el presidente Abbas, criticó públicamente por primera vez a la política económica de Fayyad, informó Maan.

El 2 de marzo pasado el ministro de Finanzas y reconocido ex presidente de la Universidad de Birzeit, Nabil Qassis, había anunciado su renuncia luego que Fatah y el resto del arco político palestino rechazara su plan de ajuste.

El presupuesto aprobado para este año es de 3.600 millones de dólares, lo que supone un déficit de 1.400 millones de dólares, que se sumará a los 1.200 millones de dólares que el gobierno de Ramallah le debe a bancos locales.

Qassis proponía imponer fuertes recortes en el presupuesto, entre ellos la suspensión de cualquier aumento a funcionarios públicos y desentenderse del pago del servicio de electricidad en los campos refugiados palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza.

El rechazo no fue inesperado ya que la Autoridad Palestina es el principal empleador en Cisjordania y los refugiados representan uno de los temas más sensibles para la sociedad palestina, que basa su causa nacional en el reclamo de los cerca de seis millones de refugiados de volver a lo que hoy es Israel.

La salida de Fayyad del gobierno palestino podría afectar los planes de Estados Unidos de impulsar un acuerdo tripartito con Israel para "promover el desarrollo económico en Cisjordania", según había anunciado el secretario de Estado estadounidense John Kerry en su recién visita a la región.

Comentá la nota