El médico Luis Ordóñez habría presentado ayer su renuncia al cargo de ministro de Salud de La Pampa. Fuentes del gabinete del gobernador Oscar Jorge, aseguraron a este diario que el castense puso a disposición su dimisión ayer mismo, acosado por los cuestionamientos que le llovieron a su gestión tras el incidente que ocurrió el lunes a la tarde en el hospital Lucio Molas, cuando el cielorraso de una habitación de Tocoginecología se precipitó sobre una paciente embarazada y le provocó heridas cortantes en la cabeza y un brazo.
¿El sexto?
Cuando todavía la salida de Ordóñez no estaba confirmada, los rumores indicaban ayer que Darío Balsa se haría cargo del ministerio. Ex director del hospital Gobernador Centeno, Balsa ocupa actualmente la Subsecretaría de Salud. Esta semana parece signada por las renuncias en el área sanitaria: días atrás se conoció que el director del Molas, Diego Fanfliet, se irá a fin de mes y, por otro lado, ayer dimitió la directora del centro de salud de Bernasconi, Noelia Sbaizero.
Si el médico castense deja la cartera de Salud, será el sexto ministro en hacerlo durante los casi tres años que lleva Jorge al frente del Centro Cívico. La lista incluye a Julio Bargero (Obras Públicas), Juan Víctor Bensusan (Educación y Cultura), Rodolfo Gazia (Gobierno, Justicia y Seguridad), Gustavo Fernández Mendía y Cristina Regazzoli (Bienestar Social).
Los dos últimos se alejaron por motivos distintos a los anteriores, puesto que Fernández Mendía fue designado por Jorge como interventor de Santa Rosa y fue reemplazado por Regazzoli, quien luego se alejó para asumir como diputada nacional en diciembre de 2009. Por esos días, cuando Salud fue elevada al rango de Ministerio, Fernández Mendía volvió a ser designado al frente del MBS pero sin Salud en su órbita.
Zona caliente.
El 15 de diciembre de 2007, hace casi tres años, Ordóñez confirmaba en declaraciones a LA ARENA que aceptaba el ofrecimiento que el gobernador Oscar Jorge le había realizado, para sumarlo al gabinete de Salud Pública. Cuando asumió al frente de la Dirección de Salud, sus superiores eran el subsecretario Diego Roca y Fernández Mendía.
El área de Salud sufrió todo tipo de vaivenes desde aquella foto hasta la actualidad. Desde un principio las distintas autoridades del área fueron fustigadas por Rubén Ojuez, el subsecretario de Salud de la gestión de Carlos Verna, que precedió a la de Jorge. El médico vernista había implementado lo que denominó un Plan Integral de Salud y siempre sostuvo que ese camino recorrido había sido dejado de lado por sus sucesores.
En marzo de 2008, el estallido de una crisis política inédita en Santa Rosa obligó al gobernador Jorge a expulsar de la intendencia a Juan Carlos Tierno (PJ) y colocar a Fernández Mendía como interventor. Su reemplazo fue Regazzoli. Cuando la nueva funcionaria no había terminado de acomodarse, en abril del mismo año, sobrevino otra renuncia: la del subsecretario Roca. El joven profesional era acusado por sectores de la Línea Plural de estar fuertemente influenciado por el Colegio Médico. El presidente de la bancada de Diputados, Daniel Lovera, llegó a hablar públicamente del tema. Con Roca, se fue Julio Plá Cárdenas, directivo del Colegio, quien cumplía las veces de asesor.
Ministerio.
Jorge decidió que Ordóñez se hiciera cargo de la Subsecretaría y su lugar en la Dirección de Salud quedó en manos de Raúl Alvarez, por esos días director del Molas. Para entonces, el conflicto con los trabajadores de la Salud, que reclamaban incrementos salariales estaba en pleno auge.
La conflictividad gremial tuvo altos y bajos durante la gestión de Ordóñez. El subsecretario también tuvo una alta exposición mediática, junto a Alvarez, en el verano 2008/09, cuando se desató en el país un brote de dengue, y en el invierno del año pasado, cuando la pandemia de Gripe A llegó a la Argentina y, por ende, a la provincia. Antes, la Subsecretaría había sido sorprendida por la aparición de la meningococcemia, cuando una nena de siete años y un nene de nueve fallecieron en Arata, atacados por la misma bacteria.
A finales de 2009, Jorge dispuso la creación del Ministerio de Salud y Ordóñez fue ascendido al rango de ministro. Bajo su órbita se crearon tres subsecretarías: Salud, Adicciones y Administración. La de Salud pasó a manos Balsa, otro castense. Alvarez pasó a la Coordinación de Epidemiología, pero renunció en febrero de este año cuando migró al Ministerio de Salud de la Nación.
A todos los vaivenes citados, se añade una larga lista de renuncias en los cargos inferiores, como direcciones y jefaturas de servicio en los principales centros de salud de la provincia.
Diputados confirmó la renuncia
Un comunicado emitido por la Dirección de Prensa de la Legislatura resultó ser en la víspera la única confirmación oficial de la renuncia de Ordóñez. El parte de prensa decía: "Ante la situación de conflicto que vive el área Salud y la renuncia del ministro de Salud de la Provincia, se determinó postergar la XVII Reunión del Consejo Federal Legislativo de Salud previsto para el viernes 26 de noviembre en la Cámara de Diputados de La Pampa. La misma se llevará a cabo en el mes de marzo de 2011". Ese fue el único texto oficial que habló de la dimisión como un hecho.
Balsa fue al hospital Molas
El compromiso del hasta ayer subsecretario de Salud fue que alrededor de las 11.30 iría a la Dirección del nosocomio santarroseño para mantener la segunda charla, la anterior fue la semana pasada, con los profesionales, trabajadores de la salud y jefes de Servicio. Pero recién una hora y media después apareció por el hospital, luego que el gremialista Carlos Ortellado le exigiera el cumplimiento de su palabra empeñada.
Raudamente, Balsa ingresó al viejo edificio que alberga la Dirección del Molas, y tras algunos minutos con el director Fanfliet (que a fin de mes deja el cargo), se trasladó a la sala donde sus interlocutores lo aguardaban.
Poco más de una hora se extendió el encuentro y según Ortellado "le pedimos que se mantuviera la mesa de diálogo abierta la semana pasada con la idea de construir e insistimos con el tema del recurso humano, fundamentalmente en las áreas de enfermería, pediatría y la falta de profesionales y anestesiología, que por la falta de anestesistas se están suspendiendo las intervenciones".
En el caso de la demanda de enfermeros, estimada en alrededor de 40 nuevos cargos en el Molas, las partes acordaron que no se recorten las guardias en el sector y que más adelante se darían las incorporaciones.
"Lo fundamental del encuentro con Balsa fue que cumplió con su palabra, se reunió con nosotros y nos demostró que su intención es dialogar. Creemos que esto es lo que se impone, porque no estamos reclamando medidas salariales o laborales, pedimos que se sostenga al sistema público d salud. Los trabajadores no queremos ser los chivos expiatorios de todos los temas que no se solucionan y es por eso que pedimos diálogo para aportar nuestras propuestas y que haya respuestas inmediatas".
Balsa se comprometió a que esta instancia de diálogo, inédita durante la gestión de Jorge hasta la semana pasada, continuará.
Pocas horas después de la reunión en la Dirección del Molas, se conoció que Ordóñez dejaba el Ministerio y que su lugar será ocupado por el hasta ayer subsecretario de Salud. "Seguramente que habrá un discurso distinto, porque Balsa conoce de lo que habla, conoce a los hospitales y la salud pública", acotó Ortellado.
La crisis de la salud preocupa en el PJ
Aunque oficialmente no hubo reunión alguna para considerar el tema, y tampoco está previsto que se haga en breve, se conoce que hay gran preocupación en el seno del Partido Justicialista porque la crisis de la salud no sólo afecta al gobierno, sino que coloca en el centro de la escena a la agrupación política que por más de un cuarto de siglo ha gobernado la provincia.
Por ahora son sólo algunas pocas manifestaciones públicas -como la del vicegobernador Luis Alberto Campo que publicó ayer este diario-, pero el malestar por una situación que puede resultar un bumerang al momento de las elecciones del 2011 parece ir creciendo. Nadie lo dice en voz alta, ni hay declaraciones altisonantes y mucho menos a la prensa, pero el grado de inquietud es indisimulable.
Ayer por la tarde los rumores corrían por los pasillos y se escuchaban las especulaciones sobre quién iba a ser el sucesor de Luis Ordóñez en el Ministerio de Salud. "Parece que va a ser Darío Balsa", decían algunas fuentes. No obstante esa misma fuente añadía: "¿Se va a quedar Balsa? ¿Acaso no lo trajo Ordóñez?". Las preguntas eran más una reflexión sobre un tema siempre presente en el PJ como el de las lealtades. Se sabe que lo habitual suele ser que cuando un ministro renuncia, el resto de los funcionarios lo sigue. Al parecer éste no sería el caso.
El gran problema.
"¿Si estamos preocupados? Cómo no estarlo... pero no sólo porque se va un ministro, sino por toda una situación que se da en el gobierno. El problema de fondo no es quién es el titular de una cartera, sino su peso específico, que el gobernador lo escuche, y eso no pasa. Ese es el problema", sentenciaba ayer un veterano dirigente justicialista.
Más allá de los embates de la oposición, en su propio partido crecen las miradas críticas a la forma de gestionar del gobernador. Sobre todo lo que se le reprocha tiene que ver, precisamente, con sus indecisiones. Eso lo obligó en más de una oportunidad -razonan sus críticos- a destinar fondos tardíamente. "Sale a actuar cuando la granada ya la explotó en la mano", dijo un peronista que hoy "balconea" desde afuera.
¿Empleados jerarquizados?
Otro dirigente que no es de Santa Rosa le dijo ayer a LA ARENA que "es difícil trabajar con 'Ningo', y además resulta difícil acceder a él". Y puso como ejemplo a los intendentes -incluso de su propio partido-, instituciones y gremios que piden a alguien más cercano que interceda ante el gobernador para que los atienda. Pero esto casi nunca ocurre.
En cuanto a los ministros o funcionarios que no son escuchados por el titular del Ejecutivo, en el partido casi llegan a enojarse con ellos. "Es simple: o me atienden en lo que pido o sugiero, o me voy. No hay otro camino, pero algunos eligen quedarse y pasan a ser simples empleados jerarquizados", señalan con inocultable molestia. Aún más, en su análisis llegaron incluso a "defender" al renunciado ministro Ordóñez. "Es una persona muy trabajadora, pero no tenía peso y no lo escuchaban. Lo que no sabemos es por qué habría que pensar que ahora, con el que llegue a reemplazarlo, puede ser distinto. Sí, la preocupación es muy grande", confirmó un dirigente.
"Si me precisan...".
Consultada una fuente partidaria acerca de las presuntas intenciones del gobernador de buscar la reelección, el hombre señaló que "él jura y perjura que no volverá a ser candidato, pero a veces parece dejar la puerta abierta. Parece decir -continuó- que si no hay definición, si ninguno sale decididamente al ruedo, si el partido lo necesita, él está. Si Verna sigue sin decir nada, y a Marín no lo queremos, 'Ningo' estaría dispuesto como una suerte de tributo al partido. Pero claro, para eso tendría que cambiar su estilo de gobierno, porque de esta forma vemos lo que está pasando. Aunque es difícil que cambie, porque es su personalidad", resumió la fuente.



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