En una entrevista con El Litoral, Silvio González, director de la obra social, adelantó que antes de fin de año comienza el proceso para modificar la estructura orgánica funcional del Iapos, que generó protestas del personal. El año que viene también empieza la obra de modernización del edificio de Rivadavia y se avanzará en el proceso de informatización. Además, se consolidará un nuevo paradigma para proteger a los afiliados de posibles abusos.
El Instituto Autárquico Provincial de Obra Social (Iapos), que está atravesando el proceso de digitalizar la gestión, en los próximos días va a comenzar a recorrer un camino de transformación para organizar la estructura de personal a las demandas que genera el sistema de salud, un tema que para los empleados es central y que generó medidas de protesta durante las últimas semanas.
La gestión de esta modificación de la estructura orgánica funcional será uno de los desafíos del 2015. El gobierno provincial se comprometió a ponerla en marcha antes de que termine este año, en el marco de los reclamos del personal que realizó medidas de fuerza dado que la nueva estructura se había anunciado para julio, a partir de un acuerdo paritario. Este es un frente que no está cerrado, ya que durante el año que viene “timonear” el ajuste fino de estos cambios —lo que supone definir prioridades— probablemente siga generando tensiones. En un mano a mano con El Litoral, Silvio González, director del Iapos, contó cómo se va a llevar adelante esta transformación. También realizó un balance del primer año del programa de Fertilidad Asistida y reconoció los dilemas éticos y médicos —por el altísimo costo de los medicamentos y terapias— que están generando algunos tratamientos para pacientes oncológicos y con enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoidea y el lupus, entre otras.
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—¿Por qué el Iapos necesita cambiar su estructura administrativa?
—En el 2009, trabajando la visión objetivo de la organización, hicimos un trabajo conjunto con todas las direcciones. Teníamos la visión de que la obra social adolecía de una cabeza médica, una dirección que definiera políticas de la obra social. La conclusión fue que se necesitaba modificar la estructura. El eje fue escindir lo que es la Dirección de Prestaciones en dos partes: una estrictamente administrativa y otra de diseño de políticas de salud. Entendemos que la organización, desde el punto de vista financiero y económico, funciona bien y es una buena administradora. Pero termina contratando o comprando lo que está instalado en la oferta y la obra social necesita “modelar” esa oferta en función de las necesidades de salud de sus afiliados.
—¿También había reclamos gremiales?
—Había sectores de la obra social, en virtud de que se comenzó a brindar nuevos servicios, en los que determinados recursos humanos desarrollaban funciones que no estaban contempladas o reconocidas en la estructura orgánica, por lo que no percibían en sus haberes esa mayor responsabilidad. El Ejecutivo, en un acuerdo paritario, se había comprometido a aprobar estos cambios en julio. Ahora se consensuó que antes de fin de año los cambios van a estar aprobados y el gobierno va a otorgar créditos presupuestarios para ir cubriendo estos cargos nuevos.
—¿La nueva estructura requiere una mayor inversión en recursos humanos?
—Al haber jerarquización de algunos cargos y nuevos diagramas, el gasto en recursos humanos va a crecer un poco, pero es uno de los más bajos de las obras sociales provinciales en todo el país. La inversión actual en recursos humanos es del 3,5% del total del presupuesto. Con la modificación de la estructura no va a llegar al 5% del presupuesto. En realidad, la estructura original del Iapos preveía 629 cargos, aprobados por ley. Están ocupados más de 400. La modificación que prevemos no va a superar los cargos autorizados por la estructura original.
—¿Cómo se va a llevar adelante la gestión de estos cambios?
—Ahora, la discusión es cómo se van a ir cubriendo esos cargos nuevos y las revalorizaciones de cargos (empleados que pasan de categoría 3 a 4, por ejemplo). Hay que establecer prioridades y ver cómo vamos a hacer un plan de cobertura de las distintas subrogancias. La idea es ir cubriéndolos a lo largo del 2015, en forma progresiva.
Proteger contra los abusos
—¿El Iapos cuenta con nuevas herramientas para evitar el cobro de plus y los incumplimientos contractuales de parte de algunos prestadores?
—Este año implementamos un cambio paradigmático en el modelo de contratación de la obra social. Desde marzo, en los contratos con los prestadores, que se hacen a través de las asociaciones médicas, introdujimos una modificación que establece que el Iapos se reserva el derecho de permanencia del prestador en el padrón de la obra social. Dos veces por año estos contratos hay que renovarlos y a partir de esta nueva cláusula el Iapos puede no renovar sin expresión de causa los contratos de los profesionales. El problema era que la obra social tenía mecanismos disciplinarios, pero son burocráticos y engorrosos. Es difícil probar el cobro de plus o algún otro incumplimiento, y siempre era la palabra del afiliado contra la del médico, que siempre negaba.
—A partir de ahora, entonces, el Iapos puede rescindir el contrato con un prestador que acumula denuncias sin la necesidad de entablar un largo proceso.
—A partir del 1º de enero ya hay prestadores de Santa Fe y Rosario que van a quedar fuera del padrón, pero con algunos de ellos se está negociando porque se presentaron ante el Iapos para regularizar su situación. A partir de la creación de nuestro nuevo Centro de Denuncias, a través de la página web, y del teléfono 0800 para reclamos, los afiliados pueden denunciar las prácticas abusivas, no sólo el cobro plus. Es importante porque los pacientes están en una situación asimétrica, lo que los pone en un contexto de vulnerabilidad. Pero hay que reconocer, también, que la cantidad de denuncias es marginal en comparación con la enorme número de prestaciones que gestiona la obra social.
Lo importante
La renovación del edificio de Rivadavia
Durante el año que viene, el Iapos tiene previsto comenzar las obras para remodelar el edificio de Rivadavia, a unos metros de Obispo Gelabert. Mientras se realizan los trabajos, que van a llevar más de un año y medio, la atención al público se trasladará a la sede de San Martín y también se está buscando una propiedad para alquilar para trasladar oficinas administrativas.
En Rosario, en los próximos días se va a inaugurar la nueva sede del Iapos, que está ubicada en un edificio centenario que se restauró: el Palacio Canals, ubicado en calle La Rioja, entre Balcarce y Moreno.
Los dilemas que suponen los nuevos tratamientos
En diálogo con El Litoral, Silvio González, director del Iapos, aseguró que los tratamientos de fertilidad asistida, que la obra social comenzó a reconocer a fines del año pasado, no representaron una carga presupuestaria para las finanzas de la obra social —un tema que preocupaba—, pero advirtió que se suelen enfrentar decisiones muy complejas con algunos tratamientos oncológicos y terapias especiales para enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoidea (AR) y el lupus, entre otras. El director del Iapos contó que los medicamentos anti TNF para artritis reumatoidea tienen un costo mensual de entre 15.000 y 20.000 pesos (240.000 pesos por paciente en un año) y hay que sostenerlos por un largo período de tiempo.
También hay tratamientos para pacientes oncológicos en fase terminal cuyo costo puede rondar los 500.000 pesos mensuales. “Son alternativas terapéuticas casi experimentales, con una elevada toxicidad, que altera la calidad de vida de los pacientes y una tasa de sobrevida acotada a 45 o 90 días”, precisó González.
Para encontrar una alternativa, el Iapos está intentando acordar mecanismos de financiamiento innovadores con la industria farmacéutica, que ya se utilizan en países desarrollados, como Inglaterra y Canadá. Son los llamados convenios de riesgo compartido, en los que la obra social cubre el tratamiento si tiene resultados favorables en la evolución del paciente.
“Es un tema sumamente delicado, pero como financiadores y en un sistema solidario, en el cual el recurso es finito y las necesidad infinitas, uno se ve todos los días en la toma de decisiones que son muy complejas”, reconoció González.
En relación con los tratamientos con células madres, que se llevan adelante en China y otros países, la posición del director del Iapos es más terminante: “Hay más información científica seria que asegura que no tienen utilidad y como obra social debemos tener en claro cuáles son las intervenciones que está demostrado que tienen resultados claros sobre la salud de la gente y cuáles no”.
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