Los tabacaleros quieren que se respete el precio de 3,78 dólares por kilo del clase B1F, fijado el año pasado.
El contexto en la presente campaña es a todas luces distinto. Y si bien la cotización de la moneda estadounidense es visiblemente mayor al de la negociación pasada, el pedido de los tabacaleros cuenta con fundamentos sólidos y documentados. Es que los insumos que se utilizan en la actividad para sostener la calidad siguen siendo los mismos. Sus valores están fijados en dólares y éste es un hecho irrefutable, sin contar la presión fiscal y patronal que deben asumir para estar en regla con sus papeles y con las obligaciones asumidas con sus empleados.
A esta realidad se suma la calidad asegurada de su producto, amén de los contratiempos climatológicos que debieron sortear en el inicio, durante el desarrollo y, ahora, en las semanas previas al acopio, pasando desde heladas, una larga sequía y, en algunos casos, hasta tormentas con granizo. Todo ello hizo un combo para que lo producido se hiciera con un esfuerzo doble respecto a otras campañas. No obstante ello, Jujuy y Salta estarían en condiciones de asegurar un volumen de acopio aproximado a los 70 millones de kilos, de los cuales cerca de 38 millones sería lo producido en nuestra provincia.
La dilación de los compradores para ofertar el precio pretendido por los productores puso en vilo al sector en las últimas semanas, aunque sus dirigentes no perdieron tiempo y consiguieron reunirse con funcionarios nacionales, provinciales y municipales, para explicar la marcha de las negociaciones y fundamentar, con pruebas contundentes, su pedido, que remarcaron no es caprichoso, sino ajustado a la realidad que marcan los mercados internacionales y la economía argentina.
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