La relación de intereses y complicidad entre Magnetto y la oposición

Los principales referentes de las fuerzas opositoras hacen negocios o prometen favores de campaña para el Grupo que les da protección mediática y política.
Magnetto y Ricardito, a las risotadas

Favor con favor se paga. En eso anda cada uno de los candidatos satélites del ubicuo universo opositor. Se acercan más –o un poco menos– al centro del poder de acuerdo al grado de sumisión, pleitesía o temor que estén dispuestos a exhibir públicamente ante el astro principal. Y, por lo visto, están dispuestos a todo.

Así se llegó al actual escenario preelectoral que presenta una nitidez sorprendente, porque nunca antes, al menos del ’83 a la fecha, fue tan evidente el rol que el establishment le asigna a cada uno de sus delegados en la arena política. Y a la vez, tampoco ha sido claro como hoy, quiénes son aquellos que se enfrentan al poder corporativo tradicional de la Argentina.

La tensión entre el proceso político-social encarnado desde el Estado por la presidenta Cristina Fernández y sus antagonistas, los grupos concetrados, con sede en AEA y con los Grupo Clarín y Techint como sus principales espadas, sintetiza la puja de fondo sobre qué modelo de país se juega en octubre.

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