El equipo del parque Mitre demostró que las caídas ante Peñarol y Estudiantes fueron circunstanciales. Anoche, en su vuelta a Corrientes no le dio chances a Argentino y lo derrotó 83-66. Lo de Quinteros, autor de 31 puntos, fue brillante ante la revelación de la temporada.
Incluso, el equipo del parque Mitre se benefició anoche por la derrota de Lanús, el único que podía alcanzarlo matemáticamente, en su visita a Peñarol (78-62). Y ahora buscará cerrar un fin de semana pleno en casa cuando reciba mañana a 9 de Julio, de Río Tercero.
Fue un partido con varias ausencias de peso. En Regatas, no jugaron Tony Washam (desgarrado) y Federico Kammerichs (cuadro febril); mientras que en Argentino, sorpresivamente faltó su goleador, Kavon Lycht (acusó una molestia física).
No obstante, desde el mismo salto inicial Regatas salió a demostrar que lo sucedido en la última gira (sendas derrotas ante Peñarol y Estudiantes) no iba a hacer mella en su notable campaña. Con elevado tono defensivo, que le complicó la ejecución al visitante, el equipo del parque Mitre maniató a Argentino y después se apoyó en el pasaje de inspiración plena de Quinteros, quien no falló en el primer cuarto: 3/3 triples y 3/3 dobles. Así de contundente fue el entrerriano, quien con 15 de los 19 puntos (los otros cuatro anotó Romano) le permitió a Regatas tomar diez de diferencia (19-9) al cabo de un primer cuarto donde el dueño de casa pudo haber tomado más luz incluso si no estaba errado con el tiro a distancia (quitándolo a Quinteros, el resto fue 0/8 triples). El “turco” juninense quedó preso de las pérdidas (seis) y la baja eficacia de cancha (4/12).
No varió la tesitura en el segundo segmento. Regatas, aún cuando apeló a las variantes, no perdió el control absoluto del juego. Incluso, un par de “bombazos” de Ferreyra y otro acierto desde la medialuna del reaparecido Calderón, fueron ampliando la brecha hasta superar los 20 puntos de diferencia. Salvo una pequeña ráfaga de Luchino (cinco), lo de Argentino fue extremadamente pobre en la ofensiva. Por eso, la etapa se consumió con plena tranquilidad para Regatas, que incluso se dio el gusto de ejecutar un “alley oop” perfecto, con pase volado de Martínez y volcadón de Quinteros para que todo el estadio se pare a aplaudir tamaña acción, que no hacía más que reflejar la clara superioridad del local. Es más, el propio Paolo selló el período con una jugada de 2+1 y Regatas fue al descanso largo 44-21.
Dio la sensación que el pleito ya estaba liquidado. Incluso, con el transcurrir del tercer cuarto, Regatas estableció una máxima de 58-29. Argentino evitó tirar la toalla y buscó inquietar a través del tándem Amicucci-Funes, aunque sin llevar zozobra. Regatas lo cerró con firmeza mediante la potencia interior de Meyinsse y fue victoria, cómoda, para desactivar cualquier tipo de alarma.
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